EL AMOR DEL SIERVO POR SU CREADOR Y EL AMOR DEL CREADOR POR SU SIERVO

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Viernes 19 de Julio de 2019
Ÿumu‘ah 16 de Dhul-Qa’dah 1440
Imam: Sh. Muthanna Soud F.

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Es parte de la Fitrah (la naturaleza) con la que Allâh moldeó nuestras almas, que cada movimiento y cada acción que nacen del ser humano tienen como origen y punto de partida el amor por alguien o algo, y un fuerte deseo de llegar hasta aquello que amamos. No hay nada que merezca más movimiento del cuerpo y el alma del ser humano por amor, que por el amor a su Creador y Sustentador, Quien le provee de múltiples bendiciones y lo protege de muchísimos males.

¿Quién es capaz de derramar sus bondades sobre el hombre como lo hace Allâh? ¿Quién es capaz de tener para con él una misericordia como la que tiene Allâh? ¿Quién es capaz de cuidarnos y protegernos como lo hace Allâh?

Dice Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ en el Sagrado Qurân: “Todas las gracias que tienen provienen de Allâh. Pero ustedes solo recurren a Él cuando padecen una desgracia” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 53]. Dice también: “¿Acaso Quien responde al afligido cuando Lo invoca, alivia los pesares y los ha hecho a ustedes los responsables de la Tierra [puede equipararse a quien no es capaz de hacer nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Allâh? Pocos son los que reflexionan” [Sûrah An-Naml (27), âyah 62].

El amor de Allâh es la cabeza de la fe y la base de nuestra sumisión hacia Él, altísimo sea. Allâh comparó el amor que tienen los idólatras por sus deidades con el amor de los creyentes por Allâh y resaltó el amor de los creyentes como el más fuerte, dice Allâh: “Existen personas que toman en lugar de Allâh a otros que consideran iguales [a Allâh], y los aman como solo debe amarse a Allâh; pero los creyentes aman más a Allâh [de lo que éstos aman a sus divinidades]” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 165].

Lo cierto es que basta con reflexionar un momento en las cosas que nos ha dado Allâh y en Su Misericordia que ha sido nuestra compañera desde el momento mismo de nuestra llegada a esta vida e incluso desde antes, para comprender que Allâh es el más merecedor de nuestro amor y nuestro respeto.

La costumbre es que el ser humano cuando teme a algo huye de lo que teme y cuando ama algo corre hacia lo que ama e intenta ocupar todos los medios para ello. De la misma manera, el siervo que ama a Allâh corre hacia Allâh y hace uso de todos los caminos y los medios que lo llevan a Su Complacencia.

Allâh no nos prohíbe darle espacio en nuestros corazones a nuestras familias, amigos y bienes, de hecho, es Allâh mismo el que puso en la Fitrah del ser humano una inclinación hacia esas cosas. Pero el amor por ellas debe permanecer bajo la sombra del amor por Allâh, porque son fruto de su gracia y su misericordia. El amor por las cosas de este mundo, en su forma y cantidad correctos, son un medio para acercarnos a Allâh, pero de lo contrario pueden ser medios de alejarnos de Él. Dice Allâh Altísimo: “¡Creyentes! Que las posesiones materiales y los hijos no los distraigan del recuerdo de Allâh. Pues quienes se alejen del recuerdo de Allâh serán los perdedores” [Sûrah Al-Munâfiqûn (63), âyah 9].

Hermanos y hermanas, el único camino que nos puede conducir al amor de Allâh y a que Allâh nos ame a nosotros, es el camino que nos señaló Él Mismo a través de Su Mensajero el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Dice Allâh: “Di: “Si verdaderamente aman a Allâh, ¡síganme!, que Allâh los amará y perdonará sus pecados”. Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah Ali-‘Imrân (3), âyah 31].

Los frutos del amor de Allâh son muchos y por demás importantes y aparecen mencionados en diferentes âyât del Qurân y ahâdîth de nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). El primer fruto es que la persona que ama a Allâh se convierte en el amado de Allâh, y Allâh se encarga de poner Su Amor en el corazón de Sus ángeles y Sus siervos virtuosos en la tierra. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Cuando Allâh ama a uno de sus siervos le dice a Ÿibrîl (‘alaihis-salam): “¡Oh, Ÿibrîl! Yo amo a fulano mi siervo, así que ámalo tú también” Entonces Ÿibrîl (‘alaihis-salam) comienza a amarlo, después Ÿibrîl hace un llamado a los ángeles diciendo: “Allâh ama a fulano así que ámenlo ustedes también” Después Allâh hace que sea un siervo aceptado en la tierra”. Dice Allâh Altísimo en su Libro Sagrado: “El Compasivo hará que quienes hayan creído y obrado rectamente sean amados [por la gente]” [Sûrah Mariam (19), âyah 96].

Lo segundo que obtiene el siervo al amar a Allâh, es que Allâh estará en su ayuda y en su protección y aceptará sus súplicas. Dice Allâh en un Hadîth Qudsî: “… Seré su oído con el que escucha, su ojo con el que observa y su mano con la que agarra, y si Me pide, Yo le concederé y si se refugia en Mí, Yo lo protegeré”.

Lo tercero es que Allâh lo hará sentir una dulzura especial en el corazón. Dijo el Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Hay tres cosas que quien las posea, encontrará a través de ellas la dulzura del Îmân: [una de ellas es] que Allâh y Su Profeta sean más queridos para él que todo lo demás”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos ayude en poder adquirir el verdadero amor por Él y por Su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y que nos facilite consecuentemente Su Complacencia, que es el más noble de los objetivos. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh