NO HAY ALGO QUE DEJES POR ALLAH, SIN QUE ALLAH TE LO CAMBIE POR ALGO MEJOR

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Viernes 26 de Julio de 2019
Ÿumu‘ah 23 de Dhul-Qa’dah 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allah dice en el Qurân: “En las historias [de los Profetas] hay un motivo de enseñanza para la gente que reflexiona. [El Qurân] no es un relato inventado, sino que es una confirmación de lo ya revelado anteriormente, así como una explicación detallada de todas las cosas, una guía y misericordia para los creyentes” [Sûrah Yûsuf (12), âyah 111]. Dice también: “Todo esto que te he revelado sobre las historias de los Mensajeros es para [consolar y] afianzar tu corazón. Te han sido revelados, en este capítulo [del Qurân] signos que evidencian la Verdad, y son una exhortación y un motivo de reflexión para los creyentes” [Sûrah Hud (11), âyah 120].

“No hay algo que dejes por Allâh, Sin que Allâh te lo cambie por algo mejor”. La vida del Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam) es una manifestación clara de este dicho, la vida del Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam), por donde la miremos, está llena de luz, guía y lecciones para la Ummah hasta el día del Juicio final. Ibrahim (‘alaihis-salam) pasó prueba tras prueba desde su juventud hasta su vejez, pero nunca desconfió de Allâh. Él comenzó su primera misión con su padre, a quien invitó al Islam, proclamó el mensaje de la verdad y le mostró el camino, sin obtener resultado. A continuación, extendió la invitación a la gente, y presentó sus argumentos basados en principios naturales y motivados para hacer que aceptaran la verdad. Esta invitación la hizo con ternura, dulzura de tono, pero con la firmeza y la claridad de la lógica.

Cuando Namrûd, el rey de ese tiempo, y su gente se dieron cuenta que no podían hacer frente a Ibrahim (‘alaihis-salâm) con sus pruebas, se decidió utilizar la fuerza. Decidieron deshacerse de él matándolo. Allâh dice: “Dijeron: Quemadlo y ayudad así a vuestros dioses, si sois capaces de actuar” [Sûrah Al-Anbiyâ (21), âyah 68]. Cuando Allâh vio que Ibrahim (‘alaihis-salam) había centrado su corazón por completo en Él, ordenó directamente al fuego con las siguientes palabras: “Dijimos: Fuego, sé frío e inofensivo para Ibrahim” [Sûrah Al-Anbiyâ (21), âyah 69]. Ibrahim (‘alaihis-salam) dejo el ambiente de idolatraría por Allâh y cuando fue arrojado al fuego Allâh convirtió el fuego en un lugar cómodo placentero y inofensivo para él.

Después Allâh ordenó a Ibrahim tomar a Hâÿar e Ismâ‘îl (‘alaihimus-salâm) y emigrar hacia Makkah. Entonces los llevó a los dos y comenzó su viaje hasta que Allâh les ordenó detenerse en una tierra completamente vacía, abierta y estéril, donde en el futuro la Ka’bah se iba a construir. Ibrahim (‘alaihis-salam) dejó a su familia en un lugar donde no había comida, agua, vegetación o cualquier otro signo de vida existente. Él se alejó y Hâÿar (‘alaihas-salam) le preguntó: “¿Por qué nos dejas aquí?” No hubo respuesta, preguntó otra vez y tampoco hubo ninguna respuesta, le preguntó si Allâh se lo había ordenado, él lo reconoció moviendo su cabeza, entonces ella dijo: “Si es así, entonces Allâh no nos destruirá”. Dice Allâh: “Señor nuestro! He hecho habitar a parte de mi descendencia en un valle en el que no hay cereales, junto a tu Casa Inviolable; para que, Señor, establezcan la Oración; así pues, haz que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de frutos para que puedan agradecer. ¡Señor nuestro! Tú conoces lo que escondemos y lo que manifestamos. No hay nada que pase desapercibido para Allâh ni en la tierra ni en el cielo” [Sûrah Ibrahim (14), âyât 37 y 38].

Hâÿar (‘alaihas-salam) se sometió a la orden de Allâh. Ella y su hijo Ismâ‘îl (‘alaihis-salam) comieron y bebieron de la poca provisión que Ibrahim había dejado para ellos, hasta que eso también se agotó. Así que ella comenzó a buscar de un lugar a otro comida o bebida. En ese lugar había dos colinas que subió siete veces en total. Hoy los montículos son llamados Safa y Marwah. Finalmente, cuando llegó a la parte superior de Marwah oyó algunos sonidos y cuando vio, había un ángel en el lugar de Zam Zam, donde el agua comenzó a brotar. En otra narración se dice que Ismâ‘îl (‘alaihis-salam) pateo con los talones en ese lugar y por la orden de Allâh el agua brotó desde debajo de la tierra. Y Allâh sabe mejor. Cuando Hâÿar (‘alaihas-salam) vio esto, se puso muy feliz, ella bebió de esa agua y le dio a su hijo también. Respecto del agua de Zam Zam, es oportuno mencionar algunas de sus innumerables virtudes. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La mejor agua sobre la faz de la tierra es el agua de Zam Zam; sirve de alimento y de cura para las enfermedades”. El agua de Zam Zam es la mejor y la más noble de todas las aguas, la más prestigiosa, la más preciada y la más valiosa para los musulmanes. Fue extraída por Ÿibril (‘alaihis-salam) y es el agua con la cual Allâh sació la sed de Ismâ‘îl (‘alaihis-salam).

Ibrahim (‘alaihis-salâm) dejo el amor que tenía por su hijo por el amor a Allah, Allah lo convirtió en su amigo íntimo. Aquí, podemos observar el resultado de las lecciones de fe, paciencia y resistencia de Ibrahim (‘alaihis-salâm) ,la historia completa la encontramos en el Sagrado Qurân, que dice: “Cuando [Ismâ’îl] alcanzó la pubertad, [Ibrâhîm] le dijo: “¡Oh, hijito mío! He visto en sueños que te sacrificaba; dime, qué opinas”. Le dijo: “¡Oh, padre mío! Haz lo que te ha sido ordenado; encontrarás, si Allâh quiere, que seré de los pacientes”. Cuando ambos se resignaron, y [Ibrâhîm] lo echó sobre la frente [a Ismâ’îl para sacrificarlo], lo llamé: “¡Oh, Ibrâhîm! Has cumplido con lo que viste [en tus sueños]. Así recompenso a los que hacen el bien”. Esa fue una dura prueba. Pero lo rescaté [a su hijo, ordenando a Ibrâhîm que sacrificara en su lugar un cordero] e hiciera una gran ofrenda, y dejé su historia [como enseñanza] para la posteridad. ¡Qué la paz sea con Ibrâhîm! Así es como recompenso a los que hacen el bien. Él era uno de Mis siervos creyentes” [Sûrah As-Saffât (37), âyât 102 a 111].

Después de todos estos sacrificios y dificultades, Allâh honró a Ibrâhîm (‘alaihis-salam) y su familia de tal manera que todos los ritos del Haÿÿ que son llevados a cabo son hechos en memoria del Profeta Ibrâhîm (‘alaihis-salam) y su familia, y será recordado hasta el fin de los tiempos.

Finalmente, Ibrâhîm fue honrado por su Señor para construir la Casa de Allâh y después de haber hecho todo esto, rogó a Allâh por aceptación, como dice el Qurân: “Y [recuerden] cuando Ibrâhîm e Ismâ’îl levantaron los cimientos de La Casa, dijeron: “¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra. Tú eres el que todo lo oye, todo lo sabe. ¡Señor nuestro! Haz que nosotros nos entreguemos a Tu voluntad, y que nuestra descendencia también lo haga [como una nación de musulmanes]. Enséñanos nuestros ritos para la peregrinación y acepta nuestro arrepentimiento; Tú eres el Indulgente, el Misericordioso” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 127 y 128].

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos la capacidad de entender, aprender y poner en práctica estas enseñanzas. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh