COMPÓRTATE CON LA GENTE DE LA MEJOR MANERA

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Viernes 16 de Agosto de 2019
Ÿumu‘ah 15 de Dhul-Hiyyah 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “Habrán triunfado los creyentes. Aquéllos que en su salâh están presentes y se humillan. Los que de la frivolidad se apartan (…) Y aquéllos que con lo que se les confía y de sus compromisos son cumplidores. Y los que cumplen sus oraciones. Ellos son los herederos, que heredarán el Firdaus, donde serán inmortales” [Sûrah Al-Mu.minûn (23), âyât 1 a 11].

Un beduino dijo al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Oh, Mensajero de Allâh! Quiero que mi îmân (fe) sea completo”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le respondió: “Embellece tu ajlâq (conducta) y tu îmân estará completo”.

De entre todos nuestros actos de adoración, uno de los más importantes es nuestro ajlâq, es decir nuestra conducta y modales. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La cosa más pesada en la Balanza en el Día del Juicio Final será la buena conducta”. Por eso es sumamente importante que nosotros hagamos un esfuerzo para cambiar nuestra conducta y mejorarla, la manera como tratamos a nuestras mujeres, a nuestras hermanas, a nuestras hijas e hijos, nuestros empleados, nuestros subordinados, nuestros mayores, nuestros vecinos sean o no musulmanes, a nuestros hermanos y a la Ummah. Uno puede cumplir con todos sus actos de adoración, pero si tiene una conducta desagradable, su îmân no estará completo.

La receta para que nuestro îmân sea completo, es esforzarnos para embellecer nuestra conducta. Para ello nuestro modelo es el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y sus ilustres compañeros, los sahâbah (radiallâhu ‘anhum). Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era quien poseía el más noble carácter, era el más generoso y temeroso de Allâh, por eso Allâh lo elogió en el Qurân diciendo: “Y estás hecho de un carácter magnánimo” [Sûrah Al-Qalam (68), âyah 4]. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La creación es la familia de Allâh, y la mejor persona ante Allâh es aquel que beneficia a la creación de Allâh”.

Narraron Abû Dharr y Mu‘âdh Ibnu Ÿabal (radiallâhu ‘anhumâ) que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Teme a Allâh donde quiera que te encuentres. Si cometes un pecado, haz inmediatamente una buena acción que borre la falta anterior, y compórtate con la gente de la mejor manera” [At-Tirmidhî]. Por otra parte, dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Las obras más queridas para Allâh son: introducir la alegría en el corazón de un musulmán, levantarle alguna dificultad, disiparle algún temor o miedo o hacerse cargo de alguna deuda suya”.

¿Qué se puede entender por buen carácter? El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La piedad es el buen carácter”, lo que implica tener buen carácter con Allâh y buen carácter con los siervos de Allâh. Respecto del buen carácter con Allâh, significa que nosotros debemos aceptar cada orden de Allâh y cumplirla de acuerdo con nuestra capacidad, si Él nos ordena la oración, el zakâh, el ayuno, etc., debemos sentirnos contentos de cumplir sus órdenes. Respecto del buen carácter con la gente, debemos evitar herir a las personas, debemos ser pacientes cuando la gente nos hiere, debemos presentarnos ante la gente con un rostro sonriente. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía pedir a Allâh que le conceda un buen carácter y pedía también protección a Allâh del mal carácter. ‘Âishah (radiallâhu ‘anha) dijo que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía decir: “¡Oh, Allâh! Así como has mejorado mi apariencia, embellece también mi carácter”.

Una vez alguien pregunto a ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) sobre la vida de ‘Umar, el respondió: “Que Allâh tenga misericordia de ‘Umar. Después que se hizo musulmán, Allâh abrió el Islam en la península árabe. Era muy cariñoso con los huérfanos; fue un centro del conocimiento; siempre ayuda a los pobres; tenía una muy buena conducta y era muy paciente con los ignorantes; levanto el Dîn de Allâh siempre buscando Su complacencia; lo respetaban tanto sus amigos como sus enemigos; era muy agradecido en los buenos y malos tiempos; recordaba a Allâh y hacía que la gente también recordará a Allâh con sus acciones”.

Nawâs Bin Sam‘ân (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Le pregunté al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) sobre la piedad y el pecado y me dijo: “La piedad es el buen carácter; y el pecado es aquello que se remueve dentro de ti y que no te gusta que la gente lo descubra”. También se le preguntó al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que es lo que más hace entrar a la gente al Paraíso, dijo: “El temor de Allâh y el buen carácter”.

Una vez, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) envió un ejército hacia Mayd. Ellos capturaron al líder de la gente de Yamâmah, su nombre era Thumâmah bin Uthâl, quien fue mantenido como prisionero en la Mezquita del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Thumâmah había declarado la guerra a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) porque sentía un gran odio por él. Por eso cuando estuvo prisionero en la Mezquita, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y los sahâbah (radiallâhu ‘anhum) demostraron el ajlâq del Islam y le dieron un buen trato, además Thumâmah vio como ellos se trataban entre sí. Durante tres días el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habló con él, y al tercer día fue liberado. Thumâmah se dirigió a un jardín cercano, tomo un baño y regresó donde el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) diciendo: Ash-hadu anlâ ilâha illallâh wa annaka Rasûlullâh, y agregó: “¡Por Allâh! No había rostro más odiado por mí que tu rostro, pero ahora tu rostro es el rostro más amado para mí sobre la faz de esta tierra. No había Dîn más odiado por mí que tu Dîn, pero ahora, tu Dîn es el más amado por mí. Y no había una ciudad más odiada por mí que tu ciudad, pero ahora tu ciudad es la más querida para mí que todas las ciudades sobre la faz de esta tierra”.

El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo en una ocasión: “Los creyentes que más completo tienen su Imân son los que poseen el mejor carácter”.

Hay dos tipos de conducta, una conducta buena y apreciada, y una conducta mala y despreciada. Entre la conducta buena está respetar y hablar en una forma y adecuada, hablando la verdad y también siendo paciente, tolerante, perdonador y siempre dando preferencia a los demás. Y la conducta mala es hablar de mala manera, actuando en una forma irrespetuosa, incurrir en la mentira, en la ostentación, siendo envidioso, opresor y avaro. Y la buena conducta es actuar en una forma bella, aceptar los malos tratos y responder siempre con palabras buenas. Se puede lograr la buena conducta a través de tres cosas: con conocimiento, con generosidad y con paciencia. El conocimiento guiará a la persona hacia los buenos modales y lo ayudará en diferenciar entre lo bueno y lo malo, entonces en vez de caer en la ira será tolerante y sabrá cuál es la forma adecuada para solucionar los asuntos. La generosidad enseña al ser humano a ser cariñoso, enseñándole a cuidar los derechos de los demás. Se dice que la generosidad es el líder de un ejército en el cual solo hay cosas buenas. La paciencia protegerá al ser humano de tomar malas decisiones, le enseña a ser tolerante, aguantar su ira y soportar las molestias de los demás. Es la cualidad que más le ayuda al ser humano a llegar a su propósito.

La persona con buena conducta es siempre apreciada, amada y querida. La gente se beneficia de su presencia, de sus palabras y de su silencio. El mejor ejemplo de esto es el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Nuestro Dîn exige buenos modales y una buena conducta. Si mejoramos nuestra conducta, avanzamos en nuestra religión.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos la capacidad y el éxito para aprender e inculcar el hermoso carácter de nuestro querido Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en nuestras vidas. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh