COMO DEBEMOS SEGUIR HACIENDO FRENTE A NUESTROS PECADOS

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Viernes 20 de Septiembre de 2019
Ÿumu‘ah 21 de Muharram 1441
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Qurân: ¡Oh, humanos! Temed a vuestro Señor Quien os ha creado a partir de un solo ser, del que creó a su esposa e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Allâh, en Cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. Por cierto que Allâh os observa” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1].

Dice también: ¡Oh, creyentes! Temed a Allâh como es debido y no muráis sino sometidos a Él” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102].

Dice también: ¡Oh, creyentes! Temed a Allâh, y que cada alma considere cuánto ha realizado para [el Juicio de] mañana. Temed a Allâh, porque Allâh está bien informado de cuánto hacéis” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18].

Dice también: “¡Oh, creyentes! ¡Temed a Allâh y creed en Su Mensajero! Os multiplicará así Su misericordia, os agraciará con una luz [Su guía] con la que transitaréis y os perdonará vuestros pecados. Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah Al-Hadid (57), âyah 28].

Dice también: “¡Oh, creyentes! Temed a Allâh, y hablad sólo con fundamento. Él hará prosperar vuestras obras y perdonará vuestros pecados. Sabed que quien obedece a Allâh y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70 y 71].

Hermanos y hermanas, habíamos hablado hace algunas semanas en dos ocasiones acerca de cómo lidiar con nuestros pecados.

Como es bien sabido por cada uno de nosotros, todos hemos sido creados con cierta debilidad, y es lo que nos lleva a caer en la desobediencia de nuestro Señor. Todos, en algún momento, pecamos; sin excepción. El secreto está en saber como lidiar con nuestras faltas para poder, en primer lugar, disminuirlas lo más que podamos y, además obtener el perdón de Allâh.

Habíamos mencionado cuatro puntos. Hoy, si Allâh permite, mencionaremos dos más.

De los que habíamos mencionado, el primero era no despreciar ni mirar en menos pecado alguno, es decir, tener presente que cualquier pecado es, en realidad, desobediencia a nuestro Señor. El segundo es tener siempre presente que Allâh nos está observando y tomar el peso a esto. En tercer lugar mencionamos las buenas compañías y como Allâh ordenó a Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mantenerse en la compañía de la gente que recuerda a su Señor mañana y tarde. Hablamos de como las malas juntas, a quienes hoy tratamos de “amigos”, serán nuestros enemigos el día del Juicio. En cuento al cuarto punto, este se trataba de reducir al máximo nuestro tiempo libre, tratando de ocuparlo siempre en algo que nos beneficie.

Hermanos y hermanas, hoy quiero mencionar dos puntos más, sumamente importantes.

En primer lugar, como regla de oro para cada uno de nosotros, es que nunca debe un creyente hacer pública una falta que fue cubierta por Allâh. Una de las peores cosas que puedes hacer es, que habiendo hecho un pecado, vayas después a comentarle a la gente: “Ayer hice esto y lo otro”. No, nunca hagas eso. En primer lugar por que Allâh lo había cubierto ¿Por que tú lo haces público? En segundo lugar, por que incentivas a otra gente a hacer lo mismo. Si alguien llega a cometer el mismo pecado por que lo escuchó de tí, habrás sido tú el que abrió esa puerta, y lo verás anotado en tu cuenta el Día del Juicio, y nadie quiere eso. Por último, en tercer lugar, por que la mayoría de los que cuentan sus pecados a la gente lo hacen como si fuera una gran hazaña. Miremos lo terrible que es esto. Una cosa es desobedecer a tu Creador, a quien te dá de comer día y noche, y sentir un remordimiento, pero mucho mas grande que el pecado que cometiste, es que te sientas feliz y orgulloso por lo que has hecho, y que te jactes frente a tus amigos. Subhanallâh.

¿Cómo podemos permitirnos ésto? ¿Cómo podemos sentirnos orgullosos de haber causado la ira de Allâh? ¿Cómo podemos publicar en nuestras redes sociales imágenes que no solo muestran nuestras faltas, sino que también hacen ver lo orgullosos que nos sentimos de ellas, y que además incentivan a otros a hacer lo mismo? ¡Que Allâh nos salve!

Dice Allâh: “Aquellos que al cometer una obscenidad o iniquidad invocan a Allâh pidiendo perdón por sus pecados, y no reinciden a sabiendas, sepan que sólo Allâh perdona los pecados” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 135].

Dijo el Mensajero de Allâh (Sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Toda mi Ummah será perdonada exepto los “Muyahirûn”. Y ciertamente parte del “Muyaharâ” es que el hombre cometa una falta, luego amanezca habiendo Allâh cubierto su falta y diga: “¡Oh fulano! Ayer hice esto y lo otro”, Allâh había cubierto su falta y él descubrió ante la gente lo que Allâh le había cubierto” [Bukhari y Muslim].

En segundo lugar, nunca desesperes de la misericordia de Allâh. Dice Allâh: “Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¡Oh, siervos Míos! Vosotros que os habéis excedido [cometiendo pecados] en detrimento propio, no desesperéis de la misericordia de Allâh; por cierto que Allâh puede perdonar todos los pecados, porque Él es Absolvedor, Misericordioso.” (Al sumar 53)

Y dice Allâh también: “Aquellos que no invocan a nada ni a nadie junto con Allâh, no matan a nadie que Allâh haya prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni adulterio… A éstos, Allâh les perdonará sus pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah Al-Furqân (25), âyât 68 a 70].

Y dice el Altísimo en el Qurân: “Dijo: Sólo desesperan de la misericordia de su Señor los extraviados” [Sûrah Al-Hiyr (15), âya 56].

Narró Abû Sa‘îd Al-Judrí (radiallâhu ‘anhu) que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hubo un hombre que mató a noventa y nueve personas y preguntó por el más sabio de la tierra, entonces le indica­ron a un monje, fue a verlo y le preguntó que si habiendo matado a noventa y nueve personas se le aceptaría su arrepentimiento, y le respondió: “¡No!” Entonces lo mató, completando así los cien. Después volvió a pre­guntar por el más sabio de la tie­rra, y le indicaron a un gran sabio al que preguntó que si habiendo matado a cien per­sonas se le aceptaría su arrepentimiento, y le respondió: “¡Sí! Y nadie se podrá interponer entre tú y tu arrepentimiento” A continuación le dijo: “Parte a una tie­rra en la que encontrarás a una gente que adora a Allâh. Adórale tú con ellos y no regreses a tu tie­rra, que es mala” Marchó y llegando a la mitad del ca­mino le sobrevino la muerte, enton­ces dilucidaron sobre él los ángeles de la misericordia y los del cas­tigo, y dijeron los primeros: “Ve­nía con su co­razón arrepentido a Allâh” Después dije­ron los segundos: “Realmente nunca hizo bien” En­tonces llegó un ángel con forma humana, lo hi­cie­ron juez entre ellos y dijo: “Medid desde la tierra que venía hasta la que iba y de la que más cerca estuviere al morir, de ella es” Midieron pues, y lo encon­traron más cerca de la tierra a la que iba. Así que lo cogieron los ángeles de la mise­ricordia” [Bujari y Muslim].

Hermanos y hermanas, las puertas de arrepentimiento estan abiertas para cada uno de nosotros. Nosotros somos pobres ante a Allâh, y Él es quien no nececita de nadie. Pidamosle a Allâh, roguemosle, y lloremos ante Él, imploramos Su perdón y pidámosle que nos haga de la gente que le teme en público y en privado. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh