LA PAZ ES UNA DE LAS MÁS GRANDES BONDADES DE ALLÂH

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Viernes 25 de Octubre de 2019
Ÿumu‘ah 26 de Safar 1441
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien quiera de entre ustedes que se levante en la mañana en paz junto a su familia o su gente, y con buena salud, teniendo provisión suficiente para el día, es como si tuviese todo el mundo”. En este hadîth hay una señal de que el creyente no debe preocuparse o angustiarse por su futuro, ya que todas las cosas están en las manos de Allâh y Él, Altísimo sea, controla todos los asuntos. Este hadîth hace mención a una persona que se levanta en la mañana en paz, es decir, sin temor respecto de ningún enemigo, o sin temor de que pueda verse afectado por algún daño en su vida, familia o bienes.

La paz es una de las más grandes bondades de Allâh después del regalo del Islam. Uno no sería capaz de entender la gran bondad que significa la paz hasta que se pierde.

La importancia de la bendición de la paz, la podemos aprender del mismo Qurân, en el cual Allâh menciona la bendición de la paz antes de la bendición del sustento. Dice Allâh: Y [recuerden] cuando Ibrahim dijo: “¡Señor mío! Haz de esta ciudad [Makkah] un lugar seguro [en paz] [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 126]. Así mismo, en otra âyah, Allâh dice: ¿Acaso no les he preparado un lugar sagrado y seguro, al cual llegan frutos de todas clases como sustento Mío? Pero la mayoría no sabe [Sûrah Al-Qasas (28), âyah 57]. También dice Allâh: ¿Acaso no ven que he dispuesto [para ellos] un territorio sagrado y seguro, mientras que a su alrededor se cometen todo tipo de injusticias? ¿Acaso creen en la falsedad y niegan las gracias de Allâh? [Sûrah Al-Ankabût (29), âyah 67].

El regalo de la paz es tan importante que incluso los Profetas (‘alaihis-salam) hicieron Du‘â pidiendo paz antes de cualquier otra cosa. Allâh menciona en el Qurân: Y [recuerda, ¡oh, Muhammad!] cuando Ibrahim dijo: “¡Oh, Señor mío! Haz que esta ciudad sea un lugar seguro, y protégeme junto a mi descendencia de caer en la adoración de ídolos [Sûrah Ibrahim (14), âyah 37]. También dice: Luego [cuando llegaron todos a Egipto y] se presentaron ante Yûsuf, éste abrazó a sus padres y dijo: “Vivan en Egipto, si Allâh quiere estarán seguros aquí [Sûrah Yûsuf (12), âyah 99].

El regalo de la paz es tan importante que, sin ella, uno no podría ser capaz de cumplir con sus actos de adoración. Respecto de esto, Allâh dice: Cumplan con la oración prescrita, y especialmente la oración de la tarde, y preséntense ante Allâh con total devoción. Si tienen temor [en una situación de peligro], pueden orar de pie o montados, pero cuando cese el temor recuerden a Allâh [en oración], que les enseñó lo que no sabían. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 238 y 239].

Alhamdulillâh, por muchos años Allâh nos da la oportunidad de gozar y disfrutar de esta gran bondad, porque el âman, la paz, después del îmân es una de las bondades más grandes. Pero, viendo las circunstancias que estamos viviendo hoy en día, para nosotros es una prueba, ya que la vida de un musulmán es una vida de pruebas, de imtihân. Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Para quien Allah quiere el bien lo pone a prueba”. Entonces debemos tomarlo como una prueba producto del amor de Allâh hacia nosotros, y el Islam nos enseña que cuando hay pruebas de Allâh, el ser humano clasifica en cuatro categorías o clases:

La primera clase o categoría, es cuando uno está afligido por una calamidad, una dificultad o un problema, como la situación que estamos viendo hoy, y empieza a quejarse diciendo “¡Por qué a mi!” Eso no corresponde a la actitud de un musulmán, porque como hemos dicho que Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que a quien Allah quiere el bien lo pone a prueba. Entonces cuando un musulmán está afligido por alguna situación, no debe quejarse. No sacamos nada con quejarnos ante la gente de nuestras calamidades y desastres, porque ellos que no tienen ninguna capacidad de solucionar nuestra situación, más bien debemos pedir la solución de Allâh Altísimo, Quien tiene todo el poder, de Quien provienen estos problemas.

Normalmente, cuando uno esta afligido y muy enojado, comienza a gritar o a rasgar su ropa o romper cosas y golpear a la gente. ‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No es de los nuestros quien golpea sus mejillas, rasga sus vestiduras o utiliza expresiones de la época pagana pre-islámica (yahilia)”.

La segunda clase de personas es la de aquellos que enfrentan las calamidades con sabr, con paciencia, porque la persona que enfrenta las dificultades con paciencia está abriendo una puerta de hasanât, de recompensas que no tienen fin, porque Allâh Mismo dice en el Qurân: Por cierto que la retribución para quienes sean pacientes y perseverantes será ilimitada [Sûrah Az-Zumar (39), âyah 10]. Además dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “En el Día del Juicio Final, cuando las personas que fueron juzgadas en este mundo reciben sus recompensas, las personas que fueron perdonadas en la vida, desearán que se les cortara la piel con unas tijeras mientras estaban en el mundo”.

Uno puede tener paciencia y decir “Que más puedo hacer. Debo ser paciente”, pero solo recibirá esta recompensa cuando tiene paciencia con la esperanza en Allâh de recibir Su recompensa, es decir, tener paciencia solo por Allâh. Se dice en árabe “sabrun ÿamilah”, hermosa paciencia, pero en realidad su resultado será “aÿmal”, es decir “la más hermosa”.

La tercera categoría, es la más avanzada o la más elevada paciencia. Significa que en esta condición uno está contento o complacido con la decisión de Allâh. Podemos tener paciencia, pero no estar complacidos, pero el verdadero beneficio llega cuando alguien que está atravesando por una dificultad tiene paciencia y está contento o complacido con la decisión de Allâh.

La cuarta categoría es que, uno está sufriendo y tiene paciencia, pero en esta condición está haciendo shukr, es decir está agradeciendo a Allâh por esa situación, porque sabe que va a recibir algo de parte de Allâh por esta condición, sus pecados serán borrados, su rango será elevado y sabrá que lo que le ocurre es un bien, porque Allâh nada más quiere el bien para él.

El ser humano, sin excepción, está siendo probado. Si Allâh nos da algo, es una prueba y si Allâh nos quita algo, es también una prueba. Por eso en cada instante, en cada condición de nuestra vida tenemos que saber qué es lo que quiere Allâh de nosotros, y pensar “Si Allâh me prueba con lo que me dá o me quita ¿Qué es lo que Él quiere de mí?”.

También debemos saber que, en nuestra vida, cuando llegan las calamidades, los problemas o las dificultades, pasamos por tres etapas: 1) Allâh quiere educarnos. Cuando nos estamos portando mal llega un llamado de atención, entonces uno tiene que corregir su actitud; 2) Allâh nos prueba con más situaciones; y 3) Si pasamos esto, viene el honor de parte de Allâh y eleva en grados al siervo que es probado.

Debemos saber que cuando vienen las pruebas, el camino es corregirnos para que Allâh eleve nuestro rango. Cuando uno se vuelve hacia Allâh significa que esta prueba fue una Misericordia de Allâh, pero si no cambia y corrige su vida, será un castigo de Allâh.

Otro aspecto mencionado en el hadîth que estamos revisando, es que la persona se levante en la mañana teniendo provisión para el día. Ciertamente, el sustento y la comida son una gran bondad y regalo de parte de Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía buscar refugio en Allâh del hambre. Decía: “¡Oh, Allâh! Busco refugio en ti del hambre, que es lo peor al acostarse”. Pedía a Allâh Altísimo por aquella provisión que fuese suficiente para él.

En realidad, una persona que goce estas bondades o dones (paz, salud y sustento suficiente), tiene el mundo completo. Pero, desafortunadamente no valoramos lo que tenemos, somos mal agradecidos. Allâh dice en el Qurân: Ellos saben que las gracias provienen de Allâh pero lo niegan; la mayoría de ellos son ingratos [Sûrah An-Nahl (83), âyah 83]. Y la razón de esto es que siempre estamos poniendo nuestra atención en aquellas personas que tienen más cosas mundanales que nosotros y es por esto por lo que nunca estamos satisfechos con aquello que tenemos, pero lo que nuestro Dîn nos enseña es que, en relación a las cosas materiales, debemos poner nuestra atención en aquellas personas que son menos afortunadas, para que podamos agradecer y valorar lo que tenemos. En relación con las cosas del Dîn, debemos poner nuestra atención en aquellos que poseen más que nosotros para así aspirar y esforzarnos a tener más Dîn en nuestras vidas.

Hermanos y hermanas, roguemos y pidamos mucho a Allâh para que con su infinita Rahmah traiga a nuestros corazones la paz para que se propague y seamos un medio de traer paz a los corazones de gente. Roguémosle también para que nos dé la paciencia necesaria para hacer frente a estos momentos difíciles, y para que nos conceda la serenidad y la moderación, de tal forma que no seamos un medio de encender la discordia y apagar la paz en nuestra sociedad. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh