SÓLO SE TRIUNFA TENIENDO PLENA CONFIANZA EN ALLÂH

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Viernes 8 de Noviembre de 2019
Ÿumu‘ah 11 de Rabî’ul-Auwal 1441
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Alabado sea Allâh, Altísimo; Suyo es el Reino y la Alabanza; Él es Quien todo lo sabe y todo lo ve.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres. Y temed a Allah, por Quien os pedís unos a otros, y respetad los lazos de sangre. Realmente Allah os está observando” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah como debe ser temido y no muráis sin estar sometidos” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y que cada uno espere para el mañana lo que él mismo se haya buscado. Y temed a Allah, es cierto que Allah está informado de lo que hacéis” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y creed en Su mensajero y os dará de Su misericordia doblemente, os conferirá una luz con la que caminaréis y os perdonará. Allah es Perdonador, Compasivo” [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 28].

Y dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allah y a Su mensajero ha triunfado con gran éxito” [Sûrah Al-Ahzâb (), âyât 70 y 71]. (Al Ahzâb, 70 y 71)

Respetados hermanos y hermanas: Entre las perlas que Allah nos dio en Su Sagrado Libro y nos dejó nuestro querido Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), está el habernos enseñado a depositar nuestra confianza en Allâh. Pero no fue solo darnos una orden para obedecer a ciegas, sino que nos reveló el Qurân, y en él hay historias de quienes nos precedieron, con la finalidad de que meditemos y seamos testigos de cómo Allâh ayudó a gente que pasó por situaciones extremadamente difícil, casi incomparables a las nuestras.

Por eso repetimos una y otra vez que el Libro de Allâh no es para adornar con nuestras casas y leerlo para obtener recompensa. La recompensa siempre estará, y Allâh no deja que ninguna acción del creyente sea en vano. Uno de los propósitos del Sagrado Qurân es hacernos meditar. Dice Allâh: “Es un Libro bendito, que te hemos hecho descender, para que mediten sus signos y para que recuerden los que saben reconocer lo esencial” [Sûrah Sad (38), âyah 29].

Nunca está demás mencionar la confianza de Ibrahim (‘alaihis-salam) cuando fue arrojado a la hoguera. ¡Qué momento más difícil! Pero no hizo más que decir: “Allâh es suficiente para mí, y Él es Excelente Protector”, y Allah fue suficiente para él.

También podemos mencionar la historia de los compañeros del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando saliendo de una batalla, malheridos y tristes por lo que les había acontecido, aparentemente debilitados en fuerzas y definitivamente inferiores en número, les llegó la noticia de que el enemigo venía nuevamente en camino hacia ellos. Dijo Allâh: “Aquéllos a los que dijo la gente: Los hombres se han reunido contra vosotros, tenedles miedo. Pero esto no hizo sino darles más fe y dijeron: ¡Allah es suficiente para nosotros, qué excelente Guardián!” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 173].

Pero hay una historia que, aunque no describe exactamente la situación por la cual estamos pasando, porque gracias a Allâh no hemos llegado a ese nivel de calamidad (y ojalá nunca lleguemos), por lo menos muchos de nosotros nos sentiremos más o menos identificados.

Dice Allâh en el Qurân: Ta, Sin, Mim. Estos son los signos del Libro claro. Te vamos a contar, con la verdad, parte de las noticias de Musa y de Faraón, para la gente que cree (…) Y quisimos favorecer a los que habían sido subyugados en la tierra, hacerlos dirigentes y convertirlos en los herederos. Les dimos sitio en la tierra y en ellos le hicimos ver a Faraón, a Hamân y a sus huestes lo que se temían. E inspiramos a la madre de Musa: Amamántalo y cuando temas por él, déjalo en el río, y no temas ni te entristezcas porque te lo devolveremos y haremos de él uno de los enviados. Y lo recogió la familia de Faraón para que fuera para ellos un enemigo y un motivo de tristeza; verdaderamente Faraón, Hamân y sus ejércitos estaban descarriados. Y dijo la mujer de Faraón: Será un frescor para mis ojos y para los tuyos, no lo matéis, puede ser que nos beneficie o lo adoptemos como hijo. Pero ellos no se daban cuenta. Y la madre de Musa se quedó vacía en lo más hondo y a punto estuvo de revelarlo de no haber sido porque reconfortamos su corazón para que fuera de los creyentes. Le dijo a su hermana: sigue su rastro; y entonces lo vio desde un lugar apartado sin que se dieran cuenta. Hasta entonces no habíamos permitido que ninguna nodriza pudiera amamantarlo, entonces dijo: ¿Queréis que os indique una familia que puede cuidarlo para vosotros criándolo bien? Y así se lo devolvimos a su madre para consuelo de sus ojos y para que no se entristeciera y supiera que la promesa de Allâh es verídica. Sin embargo, la mayoría de ellos no saben” [Sûrah Qasas (28) âyât 1 a 13].

Este, respetados hermanos y hermanas, fue el principio del fin de uno de los tiranos más grandes que ha visto la humanidad, quien decía a su gente: “¡Consejo de nobles! No sé qué tengáis otro dios que yo” [Sûrah Qasas (28) âyât 38].

Podemos pensar en muchas formas de cómo salir de una situación tan difícil como la descrita, entonces ¿cuál sería la mejor forma de hacerlo? Lo que hizo Allâh fue simplemente decirle a una mujer, la madre de Musa (‘alaihis-salam) que amamante a su hijo. Ése es Allâh, Él hace lo que quiere, y tiene el poder sobre todas las cosas. Allâh describió en más de un lugar en el Qurân, como Bani Israîl, años después, se quejaron ante el Profeta Musa (‘alaihis-salam), pidiendo alguna solución para lo que sufrían bajo el yugo de Faraón. ¿Cuáles fueron las respuestas?

Allâh señala en el Qurân: “Dijo Musa a su gente: Buscad ayuda en Allah y tened paciencia, pues es cierto que la tierra pertenece a Allah y la heredarán aquellos de Sus siervos que Él quiera. Y el buen fin es de los que temen (a Allah). Dijeron: Hemos sufrido antes de que tú vinieras a nosotros y también después. Dijo: Puede que vuestro Señor destruya a vuestros enemigos y haga que les sucedáis en la tierra para ver cómo actuáis” [Sûrah Al-A’raf (7), âyât 127 a 129]. Y dice también en el Qurân: “Pero sólo una parte de la descendencia de su pueblo creyó en Musa por miedo a que Faraón y su gente los persiguieran; realmente Faraón fue altivo en la tierra y fue de los que exceden (todo límite). Y dijo Musa: ¡Gente mía! Si creéis en Allah confiaros a Él, si es que sois sumisos. Y dijeron: En Allah nos confiamos. ¡Señor nuestro! No pongas a prueba, a través de nosotros, a la gente injusta. Y sálvanos, por tu Misericordia, de la gente incrédula. E inspiramos a Musa y a su hermano: Procurad casas en Egipto para vuestra gente, hacedlas lugares de adoración y estableced la oración. Y da buenas noticias a los creyentes” [Sûrah Yunus (10), âyât 83 a 87]. Esa fue la respuesta de Musa (‘alaihis-salam). Les ordenó tener paciencia, confiar en Allâh y establecer el salâh, porque sabía Quién es Allâh.

La historia es larga, y hay muchas cosas dignas de ser meditadas. Pero por ahora, veamos cuál fue el final de los que tuvieron confianza en su Señor.

Dice Allâh en Su Libro Sagrado: E inspiramos a Musa: Sal de noche con Mis siervos pues seréis perseguidos (…) Así los sacamos [a Faraón y los suyos] de jardines y manantiales. Y de tesoros y de una noble posición. Así fue. Y se lo dimos en herencia a los hijos de Israel. Y los persiguieron al salir el sol. Cuando ambos grupos se divisaron, dijeron los compañeros de Musa: Hemos sido alcanzados. Dijo: No, mi Señor está conmigo y Él me guiará. E inspiramos a Musa: Golpea con tu vara en el mar. Y se abrió, y cada lado era como una enorme montaña. Y atrajimos allí a los otros. Salvamos a Musa y a todos los que estaban con él; luego ahogamos a todos los demás. Verdaderamente en eso hay un signo. La mayoría de ellos no eran creyentes. Y es cierto que tu Señor es el Irresistible, el Compasivo [Sûrah Ash-Shu‘arâ (42), âyât 52 a 68].

Rogamos a Allâh, Altísimo, que nos haga de entre la gente que en Él se confía plenamente y que, en retribución, nos concede el triunfo y el éxito. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh