SOLUCIONES PROFÉTICAS PARA SITUACIONES MUNDANAS

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Viernes 15 de Noviembre de 2019
Ÿumu‘ah 18 de Rabî’ul-Auwal 1441
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “En verdad que os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos; es penoso para él que sufráis algún mal, está empeñado en vosotros y con los creyentes es benévolo y compasivo” [Sûrah At-Taubah (9), âyah 128].

Era una cualidad destacada del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que el aprovechaba las situaciones, momentos, instancias y condiciones para dejar a sus compañeros con unas lecciones, enseñanzas, orientaciones y consejos.

Ÿâbir (radiallâhu ‘anhu) narró: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pasó por el mercado y la gente iba a ambos lados de él. Y vio un cabrito muerto y descompuesto y con las orejas demasiado pequeñas. Entonces lo cogió de una oreja y dijo: “¿A quién de vosotros le gustaría tener esto por un dírham?” Dijeron: “No nos gustaría tenerlo por nada. ¿Pues, qué vamos a hacer con él?” Después dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿No lo queréis para vosotros?” Dijeron: “¡Por Allâh! Si estuviera vivo sólo tendría el defecto de ser corto de orejas. ¡Pero cómo lo vamos a querer estando muerto!”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo finalmente: “¡Por Allâh! Que la vida de este mundo es más despreciable para Allâh de lo que es este animal para vosotros”.

En otra ocasión, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) entró en su Mezquita y encontró a Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) en momentos en que normalmente no había nadie, entonces le preguntó: “¡Oh Abû Umamah! ¿Qué haces aquí a esta hora?” Él dijo: “Me tienen aquí las preocupaciones, la ansiedad y las deudas” (aquellos que sufren preocupaciones mundanas y están afligidos por las deudas, saben lo que realmente este sahâbî podría haber estado sufriendo). El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “¿Quieres te enseñé unas palabras que, si tú las recitas, Allâh removerá tus preocupaciones y solucionará tus deudas?”. Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “¡Si, por favor enséñame esas palabras!”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Recita el siguiente Du‘â en la mañana y en la tarde: “Allâhumma  inni a‘udhubika  minal-ham-mi  wal-huzni,  wa  a‘udhubika  minal-‘aÿzi wal-kasli,  wa  a‘udhubika minal-ÿubni  wal-bujli,  wa  a‘udhubika  min  galabatid-daini  wa  qahrir-riyâli”, su significado es: ¡Oh Allâh! Me refugio en Ti de las preocupaciones y las tristezas, me refugio en Ti de la debilidad y la vagancia, me refugio en Ti de la cobardía y la avaricia, me refugio en Ti de estar agobiado por las deudas y de ser dominado por los hombres. Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) concluyó su relato diciendo: “Dije dichas palabras en la mañana y no se escondió el sol en el mismo día sin que Allâh haya removido mis preocupaciones y solucionara mis deudas”.

Ubay Ibn Ka’ab (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pregunte: “¡Oh, Rasûlullâh! Desearía invocar más salutaciones sobre ti. ¿Cuánto tiempo del que dispongo para el Du‘â debería reservarlo para ello?” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Tanto como desees”. Dije: ¿Entonces debería utilizar un cuarto de ese tiempo? Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Tanto como tú desees. Y si lo aumentas aún más, será mejor para ti”. Dije: “En ese caso destinare la mitad del tiempo”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Será tanto como desees, y si aumentas aún más será mejor para ti”. Dije: “Destinaré dos tercios de ese tiempo” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Como desees, y si aumentas más, será mejor para ti”. Dije: “¡Oh, Rasûlullâh! Haré ahora la intención de que destinaré todo mi tiempo para Du‘â para invocar salutaciones sobre ti. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “En ese caso, todas tus preocupaciones serán removidas y tus pecados serán perdonados”. [Tirmidî y Musnâd Ahmad].

En cuanto a la âyah del Qurân que dice: “Sepan que a quien tenga temor de Allâh, Él le dará una solución, y le dará sustento de donde no lo esperaba” [Sûrah At-Talâq (65), âyât 2 y 3], fue revelada en relación a un sahâbî llamado ‘Auf Bin Mâlik Al-Ashÿa‘î (radiallâhu ‘anhu), de quien los hipócritas habían capturado a su hijo Sâlim, por lo que su esposa se puso muy triste, entonces ‘Auf Bin Mâlik fue donde el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para exponerle la situación. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le aconsejó tener paciencia y recitar frecuentemente él y su esposa: “Lâ  haula   wa  lâ  qûwata  îlla  billâhil-‘aliyil  ‘adhîm” Cuyo significado es: “No hay fuerza ni poder sino de Allâh, el Altísimo, el Todopoderoso”. El sahâbî contó a su esposa acerca del consejo del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y ella dijo que era el mejor consejo que había escuchado, luego de un breve momento, para su total asombro, ella vio parado frente a la puerta de su casa a su hijo sano y salvo, entonces Allâh reveló la âyah: “Sepan que a quien tenga temor de Dios, Él le dará una solución, y le dará sustento de donde no lo esperaba” [Sûrah At-Talâq (65), âyât 2 y 3]

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “A quien diga al salir de su casa: “Bismil-lâh,  tawak-kaltu  ‘alal-lâh,  wa  lâ  haula  wa  lâ  qûwata  îl-la  bil-lâh” (En el nombre de Allâh. Me encomiendo en Allâh, no hay poder ni fuerza salvo en Allâh), se le dirá: “Has sido guiado y protegido, y Allâh te será suficiente. Shaitân será apartado de tu camino”.

‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) vivió hasta el Jilafah de ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhu). Cuando él estaba enfermo y en su lecho de muerte, ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhu) fue a visitarlo y le dijo: “¿Cuál es su dolencia?”; le respondió: “Mis pecados”; Preguntó: “Y ¿qué es lo que deseas?”; le respondió: “La misericordia de mi Señor”; le dijo: “¿Quieres que les dé su salario que usted se ha negado a tomar hace años?”; respondió: “No tengo necesidad de ello”; dijo ‘Utmân (radiallâhu ‘anhu) “Entonces que sea para tus hijas después de ti”; dijo ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu): “¿Temes la pobreza para mis hijas? Yo he mandado a que reciten Sûrah Al-Wâqi‘ah cada noche, porque he oído el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “El que recita Sûrah Al-Wâqi‘ah cada noche no será afectada por la pobreza nunca”.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Juro por Quién tiene mi alma en Sus manos! No ingresarán al Ÿannah hasta que no tengan verdadera fe, y no tendrán dicha fe hasta que os améis unos a otros. ¿Quieren que os indique algo que si lo ponen en práctica os amaréis? Dense el saludo de paz con amabilidad”.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien sea constante en pedir perdón a Allâh, Allâh le dará una salida para cada dificultad, un consuelo para cada pena y le aprovisionará de donde menos lo espere” [Abû Dâwûd].

Abû Muhammad Al-Hasan Ibnu ‘Alî Ibnu Abû Tâlib (radiallâhu ‘anhum) dijo: “He aprendido del Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo siguiente: “Deja aquello que te trae dudas por aquello que no te trae dudas. La verdad trae sosiego y paz; en cambio la mentira trae dudas” [At-Tirmidhî].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos conceda el don de entender y aprender de estas invaluables lecciones. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh