SI HAZ DE PEDIR ALGO, PÍDELO A ALLÂH

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Viernes 17 de Enero de 2020
Ÿumu‘ah 22 Ÿumâdal-Ûlâ 1441
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Altísimo dice en el Sagrado Qurân: “Llamadme y os responderé” [Sûrah Al-Gâfir (40), âyah 60].

Allâh es nuestro Señor, es Misericordioso, es Compasivo y es Generoso. Allâh garantiza que nunca faltará a Su promesa. Quien a Allâh pida, Él le responderá. Cualquier cosa que Allâh promete, cierta y absolutamente se cumplirá. Pero Allâh dice en otra âyah del Qurân: “Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide, cuando Me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].

Narró Abû ‘Abbâs, ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu): “Un día montando detrás del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me dijo: “¡Oh joven!, He de enseñarte unas palabras: Protege a Allâh, que Él te protegerá. Protege a Allâh y lo encontrarás ante ti. Si has de pedir algo, pídeselo a Allâh, y si necesitas ayuda, acude a Allâh, y entérate que si toda la gente se reuniera para beneficiarte en algo, no te beneficiarían excepto en lo que Allâh haya destinado para ti, y si se reunieran para perjudicarte en algo, no te perjudicarían salvo con algo que Allâh haya destinado sobre ti. Las plumas (con que escribe el destino) se han levantado y las hojas se han secado”. En otra narración dice: “Protege a Allâh, lo encontrarás ante ti, acuérdate de Allâh en el bienestar que él se acordará de ti cuando estés en dificultades. Y sabe que en lo que has fracasado no podía haberte tocado. Y que lo que te ha tocado no podrías haber fracasado. Y sabe que la victoria llega con la paciencia, que el alivio viene luego del inconveniente y que con la dificultad surge la facilidad”. [Tirmidhî].

Abu-Dhar (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh Altísimo ha dicho: “¡Oh siervos míos! todos estáis extraviados, salvo a quien Yo guío, así que pedidme la guía que os guiare. ¡Oh siervos míos! Todos estáis hambrientos, salvo a quien He dado de comer, así que pedidme alimento que os alimentare. ¡Oh siervos míos! Todos estáis desnudos salvo a quien He vestido. ¡Así que pedidme vestimenta! que os vestiré. ¡Oh siervos míos! Cometéis errores noche y día, y yo os perdono todos ellos, ¡así que pedidme perdón! que He de perdonaros. ¡Oh siervos míos! No alcanzareis perjuicio con el cual podáis perjudicarme, ni alcanzareis beneficio con el cual podáis beneficiarme. ¡Oh siervos míos! Si el primero de vosotros y el último, los humanos y los genios, fueran tan piadosos como el corazón del más piadoso, no añadiría esto nada a Mi reino. ¡Oh siervos míos! Si el primero de vosotros y el último, los humanos y los genios, fueran tan corruptos como el corazón del más corrupto, no disminuiría esto en nada a Mi reino. ¡Oh siervos míos! si el primero de vosotros y el ultimo, humanos y genios, se reuniesen en un mismo lugar, pidiéndome y yo otorgándoles a cada uno su petición, no decrecería lo que poseo, así como no decrece (el nivel de) el mar si una aguja es introducida en él. ¡Oh siervos míos! Ciertamente, son vuestras obras, las que os computo, y luego os las recompensaré. Quien encuentre bien que alabe a Allâh, y quien encuentre lo contrario  que no reproche por ello sino a sí mismo”.

La súplica es la invocación a Allâh Altísimo por cualquier necesidad y en cualquier momento. El Islam nos anima a que pidamos sin dudar por cualquiera de nuestras necesidades, en el día o la noche. La suplicas nos vuelven humildes y nos rinden ante Allâh y nos hacen depender de Su voluntad.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos informó: “Cuando un musulmán hace Du’â a Allâh por cualquier cosa, excepto que se trate de algún pecado o de la ruptura de los lazos familiares, recibirá sin ninguna duda una de tres cosas: recibirá exactamente lo que pidió, o Allâh le liberará de una gran calamidad a cambio de lo que él desea, o finalmente tendrá lo que pide en la Otra Vida”. En cuanto a la manera de cómo hacer Du‘â, podemos mencionar algunas de muchas etiquetas que están contenidas en la Sunnah: Abstenerse de lo que es ilícito en cuanto a la comida, bebida, bienes, etc.; pedir a Allâh con total sinceridad y devoción; realizar alguna buena acción antes del Du‘â; adoptar una actitud de humildad; decir nuestras súplicas de forma simple, evitando entonarlas; pedir solo por aquello que es lícito; no impacientarse ni desesperarse por la respuesta a nuestras súplicas y dejarlo confiadamente a la Voluntad de Allâh.

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos habló de tres personas quienes, pidieron Allâh con total sinceridad y devoción. Allâh Altísimo respondió sus llamados en la dificultad. Narró Abî ‘Abdur-Rahmân ‘Abdullâh Ibn ‘Umar Ibn Al-Jattâb (radiallâhu ‘anhum) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hace algún tiempo partieron tres individuos hasta que llegaron a una cueva y entraron en ella para pasar la noche y una vez dentro, se desprendió una roca de la montaña y taponó la entrada, quedándose atrapados. Y se dijeron: “Realmente no nos libraremos de esta roca mientras no invoquemos a Allâh con la más recta de nuestras acciones”. Empezó uno de ellos su relato diciendo: “¡Oh Allâh! Yo tenía mis padres ancianos a los que daba de beber la leche antes que a nadie, pero un día me alejé de ellos demasiado, tratando de encontrar pasto para el ganado, por lo que tardé en volver a casa y cuando regresé los encontré durmiendo; así que ordeñé para darles de beber la leche y no quise ni despertarlos ni dársela de beber a nadie antes que a ellos. Entonces me quedé vasija en mano, esperando a que se despertaran hasta el amanecer y los niños llorando de hambre a mis pies. Por fin se despertaron y les di de beber su leche. ¡Oh Allâh!, si esto lo hice tratando de complacerte, líbranos de esta roca!”. Y en ese momento se descorrió un poco la roca sin que pudieran salir aún. A continuación dijo otro: “¡Oh Allâh! Yo tenía una prima a la que quería más que a nadie, tanto como puede querer un hombre a una mujer. Pues, quise tomarla pero me lo impidió y se alejó de mí. Hasta que llegó un año de sequía, vino a mí y le di ciento veinte dinares a fin de que se quedara a solas conmigo. De manera que ella accedió en principio a mi pretensión. Y cuando estaba a punto de tomarla dijo: “Teme a Allâh y no lo hagas si no es con su legítimo derecho”. Así que me retiré de ella dejando el oro que le había dado, siendo la persona que más quería. ¡Oh Allâh, si esto lo hice por complacerte, sácanos de aquí!”, y se descorrió otro poco la roca, sin que todavía pudieran salir de la cueva. Después dijo el tercero: “¡Oh Allâh! Yo contraté unos trabajadores y a todos les di su salario, excepto a uno que se marchó sin él. Pero lo invertí y se multiplicó su dinero. Hasta que vino un día y me dijo: “¡Siervo de Allâh, págame el salario que me debes!”, entonces le dije: “Todo esto que ves es de tu sueldo: camellos, vacas y corderos”. Él me respondió: “¡Siervo de Allâh, no te burles de mí!”, y le dije: “No me estoy burlando de ti”. Finalmente lo cogió todo y se lo llevó sin dejar nada. ¡Oh Allâh!, ¡si hice esto tratando de complacerte, libéranos de aquí!” Y en ese preciso instante, se apartó la roca para que salieran y se marcharon”.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh hacernos entender la importancia y el valor que el Du‘â tiene para nosotros, y quiere también Allâh bendecirnos con la aceptación de todas nuestras súplicas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh