Jutbah

LA VIDA DEL PROFETA MUHAMMAD (SAW)

LA VIDA DEL PROFETA MUHAMMAD (SAW)

Amar a nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es uno de los aspectos fundamentales del Dîn. No puede una persona completar su fe mientras el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no sea más querido para él que su propio ser. No puede alguien llegar a gozar de un Îmân completo hasta que su ego no concuerde con el mensaje que trajo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para la humanidad.

EL BENEFICIOSO RECUERDO DE LA MUERTE

EL BENEFICIOSO RECUERDO DE LA MUERTE

El objetivo de hablar acerca de la muerte no es para provocar el temor en nosotros, sino que para que aprendamos a recordarla, y para que nos preparemos para nuestro encuentro con ella. Desafortunadamente estamos viviendo una vida tan agitada y ocupada que no tenemos tiempo para pensarlo. Pero, diariamente la muerte está mirando nuestro rostro, y día a día estamos yendo hacia nuestra morada definitiva, la tumba.

ALLAH NO DEJARA DE RECOMPENSAR A QUIENES HACEN EL BIEN

ALLAH NO DEJARA DE RECOMPENSAR A QUIENES HACEN EL BIEN

Todo el tiempo se nos alienta a estar conscientes de Allâh. Como humanos no sabemos ni siquiera lo que ocurre con nosotros mismos. Pero nada está oculto para Allâh. Dice también Allâh en el Sagrado Qurân: “Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente” [Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 59].

LA IMPORTANCIA DE LA UNIÓN ENTRE LOS MUSULMANES

LA IMPORTANCIA DE LA UNIÓN ENTRE LOS MUSULMANES

El musulmán es para con el musulmán como los ladrillos de un edificio, se consolidan y afirman entre sí. Son el uno para el otro. Porque somos todos, al final, hijos de nuestro mismo padre, Âdam (‘alaihis-salam). Pero más importante aún, somos todos siervos de un mismo creador, Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ. Somos todos iguales ante Él, Altísimo sea. No tiene el blanco superioridad sobre el negro, ni el negro sobre el blanco, ni tampoco el rico superioridad sobre el pobre, ni el pobre sobre el rico. Tampoco puede ser alguien mejor por el hecho de ser árabe o no árabe. Allâh no mira nuestros cuerpos ni nuestras apariencias, sino que mira nuestros corazones y nuestras obras.