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EL MÉRITO Y LAS VIRTUDES DE LA CARIDAD

EL MÉRITO Y LAS VIRTUDES DE LA CARIDAD

La sâdaqah es lo que apaga el enojo de Allâh. Purifica al siervo de sus pecados, y eleva su rango frente a su señor. Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “Toma una parte de sus bienes materiales para expurgarles [con ello sus pecados] y purificarlos [de la avaricia], y ruega por ellos, que tus súplicas les transmiten paz. Allâh todo lo oye, todo lo sabe”.

EL VALOR DEL TIEMPO EN LA VIDA DEL MUSULMÁN

EL VALOR DEL TIEMPO EN LA VIDA DEL MUSULMÁN

Alabamos a Allâh Altísimo por sus incontables bendiciones. Bendiciones que caen como lluvia sobre nosotros, día y noche, y la mayoría de ellas sin esfuerzo alguno de parte nuestra. Dice el Sagrado Qurân: “Así que glorifiquen a Allâh al anochecer y al amanecer. Él merece ser alabado en los cielos y en la Tierra, [alábenlo] por la tarde y al mediodía” [Sûrah Ar-Rûm (30), âyât 17 y 18].

LA VIDA DEL PROFETA MUHAMMAD (SAW)

LA VIDA DEL PROFETA MUHAMMAD (SAW)

Amar a nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es uno de los aspectos fundamentales del Dîn. No puede una persona completar su fe mientras el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no sea más querido para él que su propio ser. No puede alguien llegar a gozar de un Îmân completo hasta que su ego no concuerde con el mensaje que trajo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para la humanidad.

LA IMPORTANCIA DE LA UNIÓN ENTRE LOS MUSULMANES

LA IMPORTANCIA DE LA UNIÓN ENTRE LOS MUSULMANES

El musulmán es para con el musulmán como los ladrillos de un edificio, se consolidan y afirman entre sí. Son el uno para el otro. Porque somos todos, al final, hijos de nuestro mismo padre, Âdam (‘alaihis-salam). Pero más importante aún, somos todos siervos de un mismo creador, Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ. Somos todos iguales ante Él, Altísimo sea. No tiene el blanco superioridad sobre el negro, ni el negro sobre el blanco, ni tampoco el rico superioridad sobre el pobre, ni el pobre sobre el rico. Tampoco puede ser alguien mejor por el hecho de ser árabe o no árabe. Allâh no mira nuestros cuerpos ni nuestras apariencias, sino que mira nuestros corazones y nuestras obras.