SON JÓVENES QUE CREYERON EN SU SEÑOR

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Viernes 15 de Febrero de 2019
Ÿumu‘ah 10 de Ÿumadal-Ûjrah 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Las alabanzas son para Allâh, Altísimo. No engendró ni fue engendrado, ni tiene par alguno. Glorificado sea Allâh, Quien creó la vida y la muerte para probarnos quien es mejor en cuanto a sus acciones. Él es Aquel que nos creó; y de entre nosotros están los que creen y los que no, y al final, el retorno es hacia Él.

La vida mundanal no es más que una prueba, una ilusión. Dice Allâh Subhânahû wa Ta‘âla en el Qurân: “Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allâh tiene poder sobre todas las cosas” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 45]. Es de suma importancia que el creyente tenga esto presente. El hecho de que estamos en esta vida por un tiempo corto, muy corto.

Allâh Altísimo nos narra en la Sûrah Al-Kahf (La Caverna), la historia de un grupo de jóvenes que, para preservar su Îmân, fueron capases de separarse de todo lo que poseían, incluyendo familiares y cercanos. La historia, como todas las del Qurân, no es un cuento para mera diversión del oyente, sino un ejemplo para cada persona que camina para alcanzar la complacencia de su Señor.

Dice Allâh Altísimo en su Libro Sagrado: “Cuando los jóvenes se refugiaron en la caverna y dijeron: ¡Señor nuestro, concédenos una misericordia de Tu parte y resuelve nuestra situación dándonos una dirección correcta!” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 10]. Observa bien acá. El creyente debe en cada uno de los asuntos de su vida pedir la ayuda y misericordia de Allâh Altísimo. No hay nada que podamos hacer si no es Allâh quien nos concede su permiso.

¿Qué habrá sido de ese grupo de jóvenes? ¿Por qué razón su historia es tan importante, como para ser mencionada en el Qurân, dándole el nombre a una sûrah? Continua la narración: “Nosotros vamos a contarte su historia con la verdad: Eran unos jóvenes que creían en su Señor y los habíamos acrecentado en Guía y habíamos puesto firmeza en sus corazones, de manera que se levantaron y dijeron: “Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra, no invocaremos aparte de Él a ningún dios pues si lo hiciéramos estaríamos diciendo algo falso. Estos, nuestra gente, han tomado dioses fuera de Él a pesar de que no les aportan un poder claro. ¿Quién es más injusto que quien inventa mentiras contra Allâh?” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 13 a 15].

La primera cualidad de ellos, que Allâh Altísimo elogió, fue El Îmân, la creencia en Allâh. El Îmân y la certeza en Allâh hacen del ser humano una maravilla. Se narra de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que dijo: “El Îmân envejece en el interior de ustedes como envejece la ropa, pídanle pues, a Allâh que renueve vuestro Îmân”. En segundo lugar, es destacada la firmeza de este grupo de jóvenes y su valentía a la hora de decir la verdad, incluso si esto significara ir en contra de lo que la sociedad dictaba. Es más, incluso si eso pudiera significar perder la vida, como menciona Allâh más adelante.

Luego de estos versículos, Allâh Altísimo nos cuenta cómo este grupo de jóvenes decidió dejar el mal ambiente en que vivían, y retirarse lejos de la sociedad corrupta para poder adorar a su Señor.

Dice Allâh, cambiando un poco la narrativa de la historia, como si se tratase de uno de los jóvenes hablándole al resto, para que nos pongamos tú y yo, en lugar de ellos y podamos sentir un poco más de cerca su historia: “Una vez que os hayáis apartado de ellos y de lo que adoran fuera de Allâh, refugiaros en la caverna y vuestro Señor os cubrirá con Su misericordia y resolverá vuestro asunto favorablemente” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 16]. Y así debe ser el Creyente; debe renunciar y escapar de todo cuanto lo pueda alejar de la adoración de su Señor. Narró Abû Said Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu), que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Falta poco para que, lo mejor que pueda poseer un creyente sean ovejas, para que pueda alejarse con ellas a la punta de los cerros y los lugares de vegetación, escapándose así con su Dîn de las tribulaciones”.

Luego Allâh nos relata el resto de la historia diciendo: “Y podías ver cómo el sol naciente se alejaba de la caverna por la derecha dejándolos al ocultarse por la izquierda; mientras ellos permanecían en un espacio abierto. Esto es parte de los signos de Allâh. A quien Allâh guía es el que está guiado y a quien extravía, no encontrarás para él ni quien lo proteja ni quien lo guíe rectamente. Te habría parecido que estaban despiertos, sin embargo, dormían. Los cambiábamos de posición, a la derecha y a la izquierda, mientras su perro permanecía con las patas extendidas junto a la entrada. De haberlos descubierto te habrías alejado de ellos huyendo y te habrías llenado de terror. Y entonces los despertamos para que se hicieran preguntas. Dijo uno de ellos: ¿Cuánto tiempo habéis estado? Dijeron: Hemos estado un día o parte de un día. Dijeron: Vuestro Señor sabe mejor lo que habéis permanecido, enviad a uno de vosotros a la ciudad con el dinero que tenéis para que mire cuál es el alimento más puro y os traiga provisión de él; pero que actúe con sutileza de manera que no haga notar la presencia de ninguno de vosotros, pues es cierto que si os descubren os apedrearán u os harán volver a su forma de adoración y entonces nunca tendríais éxito” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 17 a 20].

Por cierto, con esto último que mencionaron: “si os descubren os apedrearán u os harán volver a su forma de adoración” nos damos cuenta de que para ellos no fue, o por lo menos no hubiera sido fácil contradecir a su pueblo y abandonar la idolatría en la que se encontraban, si no fuera porque Allâh afirmó el Îmân en sus corazones. Fueron jóvenes que, a pesar de la fuerte corriente, decidieron nadar para poder salvarse. Nadaron con el Tauhîd, la Unicidad de Allâh contra un río de Shirk, idolatría. Allâh, por su sinceridad, no solo los salvó y resguardó su Îmân, sino que también inmortalizó el recuerdo de estos jóvenes para siempre, relatando su historia en Su Qurân, revelándola con Su palabra a la humanidad.

Volviendo a la historia, claro está que cuando designaron a uno de ellos para ir a comprar alimentos, y la gente de la ciudad lo vio que portaba monedas antiquísimas, pasó lo que Allâh había decretado: “Y de este modo hicimos que los descubrieran para que supieran que la promesa de Allâh es verdadera y que la Hora es indubitable. Y discutiendo el caso entre ellos, dijeron: “Levantad una edificación encima de donde están. Su Señor los conoce mejor”. Dijeron los que eran mayoría: “Haremos un lugar de oración encima de donde están”. Dirán: “Eran tres y con el perro cuatro”. Y dirán: “Cinco y el sexto el perro”, haciendo conjeturas sobre lo desconocido. Y dirán: “Siete y su perro el octavo”. Di: “Mi Señor sabe mejor su número, que sólo unos pocos conocen”. Y no discutas acerca de ellos si no es con un argumento claro ni consultes a nadie sobre ellos” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 21 a 22].

Continua la narración de los hechos: “Habían estado en su caverna trescientos años y nueve más. Di: Allâh sabe mejor lo que estuvieron, Suyo es lo desconocido de los cielos y de la tierra, nadie oye y ve como Él. Fuera de Él no tienen quien les proteja y a nadie hace copartícipe en Su juicio. Y recita lo que del Libro de tu Señor te ha sido inspirado, no hay quien pueda sustituir Sus palabras y aparte de Él no encontrarás ningún refugio” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 25 a 27].

Sin duda que es una historia llena de enseñanzas. Desde la determinación de estos jóvenes. Determinación nacida de una profunda fe en Allâh, que terminó por hacerlos abandonar a su gente y contradecir la cultura general con el sólo y gran propósito de preservar su Îmân y conseguir el éxito en el Día del Juicio. Hasta ser una de las historias más repetidas y discutidas por la gente durante varios siglos, por lo impresionante que un grupo de jóvenes haya dormido por trescientos años en una caverna y luego despertado. Una gran señal para la gente de que Allâh es, sin duda, Todopoderoso, y que algún día, en un futuro muy cercano, nos levantará de nuestras tumbas y nos juzgará por nuestras obras.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de entender y aprender de estas enseñanzas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh