CUIDARNOS DEL MAL USO DE NUESTRA LENGUA

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Viernes 22 de Febrero de 2019
Ÿumu‘ah 17 de Ÿumadal-Ûjrah 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Las alabanzas son para Allâh Altísimo, Único. No hay poder sino en Él. En Él buscamos refugio, y a Él imploramos la guía.

Allâh es quien nos creó a partir de un varón y una hembra, y nos hizo naciones y tribus para que podamos conocernos. Y fue muy claro: no hizo a nadie superior según su raza, idioma o color, sino que atribuyó la superioridad a la gente que le teme.

Hizo que esta vida no fuera más que una prueba, y puso ante nosotros el bien y el mal, ambos caminos, y Allâh retribuirá a cada uno según su elección.

Dice Allâh Altísimo: “¿Acaso quienes obran mal piensan que los igualaré, tanto en esta vida como en la otra, con quienes creen y obran rectamente? ¡Qué mal juzgan!” [Sûrah Al-Ÿâthîyah (45), âyah 21]. Y es que Allâh es Justo, no oprime a nadie de sus siervos. Además, trazó para nosotros una línea recta para que nos guiemos por ella, y un camino recto para que en él caminemos. Dice Allâh: “Este es mi sendero recto, síganlo. Pero no sigan otros caminos, porque si lo hacen, estos los dividirán y los desviarán de Su camino. Esto es lo que les ha ordenado para que tengan temor de Él” ([Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 153].

Nos envió mensajeros de entre nosotros, para que pudieran ser modelos a seguir, y para que nadie diga que no recibió la Guía de su Señor. Señala el Sagrado Qurân: “Realmente Allâh ha concedido una gracia a los creyentes al enviarles un Mensajero salido de ellos mismos que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría; ya que antes estaban en un extravío evidente” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 164].

Sin duda alguna que una de las mayores enseñanzas de los mensajeros de Allâh en general, y en particular del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), es inculcar en los siervos de Allâh el concepto de la hermandad, el concepto de que todos somos iguales ante nuestro Señor; nadie es superior a su hermano, ni por su raza, ni por su idioma, ni por su color, ni por su riqueza, ni por su estatus social. El mejor frente a Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ es quien más le teme, y eso es algo que solo Allâh conoce.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó, como narró Anas bin Malik (radiallâhu ‘anhu), que: “Nadie puede ser un verdadero creyente hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo”. Dijo también el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “No cree en mí aquel que se duerme saciado, mientras su vecino no duerme porque está hambriento”.

Nos enseñó que en la mano que da, es mejor que la que recibe, y que Allâh multiplica la recompensa de la caridad a quien Él quiere. Nos enseñó respetar los derechos de nuestro hermano Musulmán, cuando dijo: “Todo musulmán es sagrado: su sangre, su riqueza y su honor”. Nos exhortó a no hablar mal de la gente de acuerdo con lo que señala el Qurân: “¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado. Y no se espíen, ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Allâh, porque Allâh es Indulgente, Misericordioso” [Sûrah Al-Huÿurât (49), âyah 12].

En cierta ocasión, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Saben qué es gîbah?”, dijeron: “Allâh y Su Mensajero saben más” Entonces dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Mencionar a tu hermano con algo que le desagrade”. Alguien pregunto: “¿Y si lo que mencioné de él, es verdad?” Dijo: “Si lo que mencionaste es verdad entonces estás haciendo gîbah. En cambio, si es mentira, entonces lo estás calumniando”.

Una vez, mientras el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) caminaba con un grupo de sus compañeros, escuchó a dos personas hablando mal de un ausente. Siguieron su camino, cuando Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) encontró un burro muerto. Paró, y preguntó dónde estaban aquellas dos personas. Cuando se presentaron frente a él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), les dijo: “¡Coman de ese burro!” Contestaron: “Oh Rasulullâh ¿Cómo vamos a comer de un burro, más aún muerto?” Él contestó: “La falta que han cometido contra el honor de su hermano es peor que comer la carne de un burro muerto”. El mal uso de la lengua puede acarrear consigo consecuencias catastróficas. Produce heridas en los corazones de la gente que no pueden ser sanadas nunca.

Por eso, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien me garantice [el buen uso de] aquello que está entre sus mandíbulas (la lengua) y aquello que está entre sus muslos (sus partes privadas) le garantizo el Ÿannah”.

Murmurar y expandir el mal entre la gente, creando problemas, es otro de los pecados grandes. Muy grandes. Una vez, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pasó cerca de dos tumbas y dijo: “Ciertamente aquellos dos están siendo castigados, y no por algo de lo cual fuera difícil abstenerse. Uno de ellos no se cuidaba de la orina que le salpicaba. En cuanto al otro, caminaba entre la gente con el Namimah (murmurando y expandiendo rumores)”.

Hermanos y hermanas, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquel que crea en Allâh y el Último Día, que diga el bien o que calle”. Todo lo que decimos está siendo registrado por ángeles que no dejan ninguna palabra sin escribir. Hagamos que su trabajo sea fácil y grato. No les hagamos escribir cosas que no nos gustaría ver en el registro de nuestras acciones en el Día del Juicio. Dijo un sabio: “Si la gente tuviera que pagar por el papel y la tinta que usan los ángeles escribas, hubieran callado muchas cosas innecesarias”.

Allâh Altísimo detesta a la persona obscena. La peor persona frente a Allâh es aquella que la gente evita por temor a su mal carácter. No queremos ser detestados por nuestro Señor. Nadie quiere eso. Trabajemos entonces para corregirnos. Limpiemos nuestras lenguas, usándolas solo para algo que tiene algún beneficio. No hay para qué hablar de la gente. Si vemos algo malo en un hermano, y creemos que puede ser corregido, lo correcto es mencionarle a la persona en cuestión y aconsejarle en secreto, con buenos modales. Pero si en lugar de eso, preferimos no decirle nada a él, y simplemente criticarlo en su ausencia, ni él podrá darse cuenta de su error para luego corregirlo, ni habremos hecho un bien a nadie. Más bien, un gran pecado en nuestra cuenta.

Que no se nos pase por la mente corregir nuestros errores mañana. El presente es lo que tenemos y el mañana no tiene garantía. No dejemos pasar la oportunidad.

Quiera Allâh Altísimo hacernos de entre sus siervos exitosos. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh