LA CONFIANZA Y CERTEZA DE QUE EL SUSTENTO PROVIENE DE ALLÂH

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Viernes 22 de Marzo de 2019
Ÿumu‘ah 15 de Rayab 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Siervos de Allâh, teman a Allâh y obedézcanle. Dice Allâh en Su Libro Sagrado: “¡Oh seres humanos! Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres. Temed a Allâh, en Cuyo Nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad. Allâh siempre os observa” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1].

Dice también: ¡Creyentes! Temed a Allâh con el temor que Le es debido y no muráis sino como musulmanes” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102].

Dice También: ¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Allâh, porque Allâh está bien informado de cuanto hacen” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18].

Dice también: ¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh y hablen solo con la verdad. Él hará virtuosas sus obras y perdonará sus pecados. Quien obedece a Allâh y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70 y 71].

Hermanos y hermanas sepan, como siervos de Allâh, que uno de los pilares más fuertes en los que nos podemos apoyar es la confianza en Allâh (el Tawakkul). Que sepa el siervo siempre, que su señor siempre está ahí, cerca. Dice Allâh en el Qurân: “Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, [diles que] estoy cerca. Respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].

Allâh prometió para cada una de sus criaturas, por más pequeña o grande que sea, su debido sustento. Todo está escrito y a cada uno le va a llegar lo que le corresponda. Dice Allâh en el Qurân: “Mi señor no se equivoca ni se olvida” [Sûrah Ta Ha (), âyah 52]. Dice además Allâh Altísimo: “No existe criatura en la Tierra sin que sea Allâh Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en una Escritura Clara” [Sûrah Hud (11), âyah 6].

El creyente debe ser balanceado y apegarse a las enseñanzas de nuestro querido Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam); él nos enseñó ambas caras de la moneda, guiando a su Ummah hacia el trabajo y a ser productivos. En su gran mayoría, sus compañeros trabajaban. Nos enseñó que el ser humano debe salir en búsqueda del sustento lícito, y que eso realizado con la intención correcta se convierte en un acto de adoración. Reprochó a quien no se preocupa de sostener a su familia, y a quien, siendo capaz de trabajar, pide a la gente.

Por otro lado, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó a depositar nuestra total confianza en Allâh y a buscar apoyo en Él, Altísimo sea.

Allâh nos relata una historia en su Sagrado Libro, de una joven piadosa, obediente y temerosa de su Señor. Ella conoció Su Grandeza desde muy pequeña, puesto que sus padres se la inculcaron desde muy temprana edad. Allâh hizo la historia de esta joven una lección para la humanidad entera, pero más aún, nos cuenta cómo un Profeta de Allâh reflexionó y tomo lección de ella.

Dice Allâh en el Qurân: “Allâh escogió a Âdam, a Nûh, a la familia de Ibrâhîm y a la de ‘Imrân de entre todos los seres. Familias descendientes unas de otras. Allâh todo lo oye, todo lo sabe. Cuando la esposa de ‘Imrân dijo: “¡Señor mío! He realizado el voto de entregar a Tu exclusivo servicio lo que hay en mi vientre. ¡Acéptalo de mí! Tú todo lo oyes, todo lo sabes”. Y cuando dio a luz dijo: “¡Señor mío! He tenido una hija”, y Allâh bien sabía lo que había concebido. “Y un varón no es igual que una hembra. La he llamado Mariam, y Te imploro que la protejas a ella y a su descendencia del maldito demonio”. El Señor la aceptó complacido, e hizo que se educase correctamente y la confió a Zakariyah. Cada vez que Zakariyah ingresaba al templo la encontraba provista de alimentos, y le preguntaba: “¡Mariam! ¿De dónde obtuviste eso?” Ella respondía: “Proviene de Allâh, porque Allâh sustenta sin medida a quien quiere” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 33 a 37].

Zakariyah (‘alaihis-salam) al ver esta plena confianza en Mariam, cayó en la cuenta de que Allâh tiene el poder absoluto, y de que el creyente no debe titubear en acudir a Él. Continua la narración del Qurân: “Entonces, Zakariyah invocó a su Señor diciendo: “¡Señor! ¡Regálame, de Ti, una descendencia buena! Tú escuchas a quien Te invoca”. Entonces los ángeles lo llamaron cuando oraba de pie en el templo diciendo: “Allâh te anuncia el nacimiento de Yahia, quien corroborará la Palabra de Allâh, será noble, casto y un profeta virtuoso”. “¡Señor!” dijo, “¿Cómo puedo tener un hijo si soy ya viejo y mi mujer estéril?” Dijo: ¡Así será! Allâh hace lo que Él quiere” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 38 a 40]. 

Esta es, sin duda, una historia llena de enseñanzas. Porque además de enseñarnos como los padres deben pedir a Allâh por sus hijos, y esforzarse para que tengan una buena educación, también nos demuestra como la fe profunda en Allâh puede facilitar los asuntos en ocasiones de una manera impensable.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) inculcó esto incluso en los más jóvenes de sus compañeros. Una vez le dijo a Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ): “¡Muchacho! Te voy a enseñar unas palabras: Cuida de Allâh y Él cuidará de ti. Cuida de Allâh y lo encontrarás ante ti. Si vas a pedir algo pídele a Allâh, y si vas a implorar ayuda implórale a Allâh. Y sabe que, si toda la gente se juntara para beneficiarte en algo, no te podrán beneficiar excepto en lo que Allâh haya escrito para ti. Y si toda la gente se juntara para perjudicarte, no lo harían sino en lo que Allâh ha escrito para ti. Las plumas se han levantado, y las hojas se han secado”. En otra narración dijo: “Cuida de Allâh y lo encontrarás frente a ti. Conoce a Allâh en la facilidad y Él lo hará en los tiempos difíciles. Y sabe que lo que falló no iba a llegarte, y lo que te llegó no iba a fallarte, y sabe que la victoria está con la paciencia, el alivio con la calamidad, y que con la dificultad viene la facilidad”.

Hermanos y hermanas, forjemos una fe sólida en nuestro Señor, y que nada nos distraiga de Su Bendito recuerdo. Que nuestro primer pensamiento ante cualquier situación sea el de acudir hacia Él. No hay fuerza ni poder sino en Allâh. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh