MOMENTOS ESPECIALES EN LA VIDA DEL MUSULMÁN

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Viernes 12 de Abril de 2019
Ÿumu‘ah 7 de Sha’bân 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Alabado sea Allâh, Altísimo. Suyo es el Reino y La Alabanza, y Él es quien todo lo sabe, todo lo ve.

Dice Allâh Ta‘âla en el Qurân: “Siervos de Allâh, teman a Allâh y obedézcanle. ¡Oh seres humanos! ¡Temed a vuestro Señor que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Allâh! en Cuyo nombre os pedís cosas y respetad la consanguinidad. Allâh siempre os observa” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1].

Dice también Allâh en el Qurân: “¡Creyentes! Temed a Allâh con el temor que Le es debido y no muráis sino como musulmanes” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102]. Dice también: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Allâh, porque Allâh está bien informado de cuanto hacen” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18].

Por último, señala el Qurân: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh y hablen solo con la verdad. Él hará virtuosas sus obras y perdonará sus pecados. Quien obedece a Allâh y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70 y 71].

En Jutbahs anteriores hemos hablado sobre la importancia del tiempo en general en la vida del creyente, y de cómo este debe sacar el máximo provecho del mismo. El tiempo es el capital que cada ser humano posee hasta cierto punto. Mencionamos como el musulmán debe agradecer a Allâh por el tiempo que le ha obsequiado, invirtiéndolo de la mejor forma posible. Utilizándolo de manera que agrade a su Creador.

Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aprovecha cinco cosas antes de otras cosas: Tu juventud antes de tu vejez, tu salud antes de tu enfermedad, tu riqueza antes de tu pobreza, tu tiempo libre antes de tu ocupación, y tu vida antes de tu muerte”.

También mencionamos anteriormente cómo la gente del Ÿannah se arrepentirán de aquellos momentos en la vida que pasaron lejos del recuerdo de Allah Altísimo. En cambio, la gente que sea condenada al castigo de Ÿahannam, lo describe Allâh en su Sagrado Libro: “Allí clamarán: «¡Señor nuestro! Sácanos [del tormento] para que obremos rectamente, y no como lo hicimos». Pero ¿acaso no les concedí vivir largamente donde podrían haberlo hecho, y no se les presentó un Mensajero [y lo rechazaron]? Sufran el castigo. Los injustos no tendrán quién los defienda” [Sûrah Fâtir (35), âyah 37].

Esto todo tiene que ver con el tiempo en general. Pero Allâh también bendice a sus siervos con momentos especiales en el salâh, al día, a la semana, al mes, y al año. Momentos en los cuales las buenas obras se ven más recompensadas aún. Momentos que nos enseñó el Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a aprovecharlos al máximo. Por ejemplo, nos enseñó que el momento de mayor cercanía del siervo para con su Señor es mientras está postrado en su salâh. Nos animó a pedirle a Allah nuestras necesidades ahí, en ese momento.

Durante el día, hay varios momentos especiales. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ofrecer cuatro raka‘ât de salâh pasado el mediodía, antes del Dhuhr, y decía: “Es un momento en que se abren las puertas del cielo, y me gusta que ascienda de mí una buena obra”.

La noche también es un momento especial. En ella hay gente que desobedece a Allâh, cayendo en el vicio y el pecado. Otros, duermen. Pero hay un tercer grupo que aprovecha la noche para contemplar el Libro de Allâh, y pedir perdón por sus faltas. Dice Allâh: “¿Acaso se puede comparar a [ese incrédulo] con quien se prosterna e inclina [en oración] consagrándose en la noche, está consciente de la otra vida y anhela la misericordia de su Señor? Dile: “¿Acaso son iguales los que tienen conocimiento y los que no tienen conocimiento?” Solo reflexionan los dotados de entendimiento” [Sûrah Az-Zumar (39), âyah 9]. Y dice También: “se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo [de Su respuesta], y dan en caridad parte de lo que les he proveído. Nadie sabe la alegría que les espera [a los creyentes] como recompensa por sus obras” [Sûrah As-Saÿdah (32), âyah 16 y 17]. 

Durante la semana, tenemos por supuesto el día del viernes. El mejor de todos los días. En el fue creado nuestro padre Âdam (‘alaihis-salam), en él entró al Paraíso, y fue un viernes que salió del mismo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó a enviarle salutaciones el viernes más que los otros días, y nos animó a buscar una hora especial en la que son aceptadas las plegarias. Algunos ahâdîth hacen pensar que es entre las dos Jutbah, otros, que es antes del Magrib. Puede que sean las dos ocasiones. Allâh sabe más.

También vemos que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ayunar los lunes y los jueves. Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Las obras son presentadas los lunes y los jueves, y me gustaría que las mías fueran presentadas estando yo en ayuno”.  El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ayunar los días trece, catorce, y quince de cada mes, y aconsejó a su Ummah hacer lo mismo.

Allâh también escogió meses del año, cuatro de ellos son sagrados: Dhul-Qa’dah, Dhul-Hiÿÿah, Muharram y Raÿab. En ellos tenemos los meses del Haÿÿ, y entre ellos el grandioso día de ‘Arafah, por cuyo ayuno Allâh perdona los pecados del año anterior y el siguiente. Tenemos el diez de Muharram, cuya virtud es bien conocida también.

Hermanos y hermanas, hay entre esos momentos especiales una visita que está a punto de tocar nuestras puertas. Una visita muy esperada por todos los musulmanes. Tiene el hermoso poder de acercarnos a la Mezquita, a la Casa de Allâh, para así recuperar lo que hemos perdido durante el año. Nos acerca al Qurân, permitiéndonos contemplarlo y recitarlo una y otra vez. Un mes que nos une, que nos llena de alegría y felicidad. Es el mes del Qurân, el mes de la paciencia y el mes de qiyâm, de las oraciones por la noche. Es el mes del ayuno, el mes de Ramadân.

Son, sin duda, momentos especiales. Más adelante, si Allâh así lo permite, tendremos la oportunidad de hablar más sobre este bendito mes, sus virtudes, y sobre lo que Allâh ha prescrito sobre nosotros en él.

Pero por ahora, nos queda prepararnos física, mental, y lo más importante, espiritualmente para su llegada.

Los momentos especiales no son para dejarlos pasar, porque una vez que pasan, no vuelven. Por eso roguemos a Allâh darnos el Taufîq de aprovechar nuestro tiempo de la forma que más Le agrada, y hacernos llegar a Ramadân. Amin.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh