LA SALUD Y EL TIEMPO LIBRE

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Viernes 6 de Diciembre de 2019
Ÿumu‘ah 9 de Rabî’uth-Thani 1441
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “Allâh os hizo salir del vientre de vuestras madres y no sabíais nada. Y os dio el oído, la vista y un corazón para que pudierais agradecer” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 78]; dice también: “Quien obedece a Allâh y a Su mensajero y tiene temor de Allâh… Esos son los triunfadores” [Sûrah An-Nûr (24), âyah 52]; dice también: “Ciertamente Allâh no cambiará la situación de un pueblo, mientras que ellos no cambien lo que hay en sí mismos” [Sûrah Ar-Ra‘ad (13), âyah 11]. Además el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hay dos bendiciones de las cuales muchos hombres viven descuidados: la salud y el tiempo libre”.

Podemos observar claramente que en este hadîth –que no sólo está dirigido a los musulmanes, sino que a todos los seres humanos– hay dos puntos fundamentales y evidentes, que son la salud y el tiempo libre. Existen miles de dones o bendiciones provenientes de Allâh, tantos que no somos capaces de contarlos, ni enumerarlos, y mucho menos, nombrarlos.

Cada mañana, al levantarnos debemos de agradecer a Allâh que nos haya hecho despertar, debemos de agradecer que nos haya dado la vista, el oído, el habla, que nos permita amar y ser amados, que nos podamos reír, que podamos comer, dormir, caminar, sonreír, etc. Todos y cada uno de los actos que hacemos a lo largo de nuestras vidas son dones que Allâh nos entrega y por los que debemos ser agradecidos. Aquel que es agradecido, que es consciente de lo que Allâh le ha entregado, y conoce la inmensa magnitud que eso encierra, estará caminando por el camino recto. Por el contrario, el que no agradezca a Allâh como debe ser agradecido, estará siendo negligente con Su Creador y se estará desviando del Sirâtul-Mustaqîm (el camino recto).

Dice Allâh en una âyah en que muestra la naturaleza de los hijos de Âdam y su paso por esta vida: “Allâh es Quien os crea débiles, luego os fortalece y finalmente os debilita nuevamente envejeciéndoos”. [Sûrah Ar-Rûm (30), âyah 54]. Una de las cosas que nos pueden impedir llevar a cabo las buenas acciones o impedir cumplir con nuestras obligaciones, es la enfermedad. Cuando nos referimos a obligaciones, no son solo las obligaciones con Allâh, si no a las obligaciones con nosotros mismos, con nuestras familias, con la gente de nuestro alrededor, con la sociedad en la que habitamos. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Emprended las buenas obras antes de que os lleguen asuntos que os las impidan: como una pobreza acuciante que os impida realizar una obra benéfica; o una riqueza de abusos y excesos que os entretenga en asuntos mundanales; o una enfermedad que os deje incapacitados para hacer algo; o una vejez que desvaría; o una muerte repentina; o lo peor que se puede esperar, el Anticristo; o lo que es más amargo, la Hora”.

La salud proviene de Allâh y debemos ser agradecidos por ello, debemos cuidarla y darle el valor que realmente merece. Es un instrumento que Allâh ha puesto a nuestro servicio. Existen numerosos consejos que el Mensajero de Allâh nos dejó sobre cómo debemos actuar con nuestra salud, uno de ellos es el siguiente hadîth en el que el Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando uno de vosotros beba, que no respire dentro del recipiente”. Se ha demostrado que esto es una protección ante el riesgo de los contagios.

El equilibrio en la comida es uno de los puntos fundamentales sobre los que se basa una buena salud, sobre esto, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos da un consejo muy claro cuando dice: “Nadie es peor que aquella persona que llena su estómago. Debería ser suficiente para el hijo de Âdam comer sólo unos cuantos bocados para satisfacer su hambre. Si aún desea más, podría dejar (en su estómago) un tercio para la comida, un tercio para la bebida y un tercio el aire”.

Dijo también el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) –en un conocido hadîth– dirigiéndose a uno de sus jóvenes compañeros: “Aprovéchate de cinco (asuntos) antes de que lleguen otros cinco (asuntos): Tu juventud antes de tu vejes; tu salud antes de tu enfermedad; tu riqueza antes de tu pobreza; tu tiempo libre antes de tus ocupaciones; y tu vida antes de tu muerte”.

Tenemos que valorar nuestra salud, ser conscientes de ella y agradecer a Allâh que nos haya dado una buena salud y nos haya librado de la enfermedad. Y si estamos enfermos, buscar los remedios y pedirle a Allâh que nos libre de esa enfermedad, pero siendo conscientes también de que esa enfermad en cierta forma encierra un bien para nosotros.

Sobre las enfermedades del cuerpo, dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “No hay fatiga que aflija al musulmán, ni enfermedad, pena, tristeza, daño o angustia; incluso pincharse con una espina, que Allâh no le libre por ello parte de sus faltas”. Con esto sabemos que en las enfermedades también existe un beneficio para nosotros, pues obtendremos algo bueno de ellas. Todo en esta vida tiene remedio y solución, excepto la muerte. Así que cuando uno se enferma, cuando alguien no goce de buena salud que busque su remedio, pero que tenga muy claro, que no es ese remedio el que le va a curar, si no que quien le va a curar es Allâh por medio de esa medicina.

El hombre también vive descuidado de su tiempo libre. El tiempo es un regalo de un valor incalculable, es una herramienta que Allâh ha puesto a nuestra disposición para poder hacer el bien en nuestras vidas, para que cada día que pase, podamos o bien acercarnos a Él o bien, si no hemos sido correctos y hemos desaprovechado ese día, estar alejándonos de Su Misericordia.

El Imâm Shafi’ (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo hablando del Nafs –la naturaleza del ser humano–: “Si no lo empleas en lo que es verdadero, te ocupará él a ti en lo que es falso e inútil”. Exactamente lo mismo ocurre con nuestro tiempo, si no lo ocupamos en aquello que es de beneficio para nosotros, en algo que va a ser productivo, que nos va a beneficiar, ya sea en esta vida o en la próxima, tenemos que saber que entonces no le estamos dando un buen uso a nuestro tiempo. En el tiempo en el que nos encontramos hoy en día, existen a nuestro alrededor miles de formas diferentes para hacernos perder el tiempo, miles de asuntos, muchas veces apetecibles para emplear en ellos nuestro tiempo libre, es posible que al hacerlo no estemos cometiendo ninguna indecencia, que digamos: “Todo esto se encuentra dentro de los límites”. Sí, es cierto, pero que no se nos olvide, que cada día que ha pasado no va a volver jamás.

Hasan Al-Basrî (rahmatullâhi ‘alaihi), quien era uno de los grandes hombres de conocimiento del Islam, dijo: “No hay día que pase para el hijo de Âdam sin que éste diga: “¡Oh, hijo de Âdam! Yo soy un día nuevo. De tus acciones soy testigo y cuando me vaya de ti ya no volveré. Haz lo quieras, que lo encontrarás ante ti, y deja de hacer lo que quieras, que no regresará jamás”.

A la gente que pasó su tiempo en este mundo sumidos en la negligencia y ocupados en cosas inútiles, se le dirá mañana en el Día del Juicio Final: “El día en que los que se negaron a creer sean expuestos al Fuego: Habéis consumido las cosas buenas que tuvisteis en vuestra vida de aquí y os habéis contentado con ésta; así pues, hoy se os pagará con el castigo degradante por haberos llenado de soberbia, sin verdad, en la tierra y por haberos descarriado” [Sûrah Al-Ahqâf (46), âyah 20]; y a la gente que cuidaron su tiempo y obraron el bien, se les dirá mañana en el Día del Juicio Final: “Comed y bebed tranquilos por el bien que hicisteis en los días pasados” [Sûrah Al-Hâqqah (69), âyah 24].

‘Ali (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Quien pasa un día sin haber realizado una acción obligatoria o sin haber satisfecho los derechos del otro o sin haber alcanzado el conocimiento, ciertamente se ha oprimido a sí mismo y no habrá satisfecho los derechos de ese día”.

Mu‘adh Bin Ÿâbal (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Los habitantes del paraíso, después de que hayan llegado a sus lugares, no se reprocharan nada excepto el tiempo que gastaron sin el recuerdo de Allâh (en este mundo)”.

Para terminar, reflexionemos en las palabras de Allâh: “¡Vosotros que creéis! Que ni vuestras riquezas ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Allâh. Y quien lo haga… Esos son los perdedores. Gastad de la provisión que os damos antes de que le llegue la muerte a cualquiera de vosotros y diga: ¡Señor mío! Si me dieras un poco más de plazo, podría dar con generosidad y ser de los rectos. Pero Allâh no va a dar ningún plazo a nadie cuando le llegue su fin. Allâh conoce perfectamente lo que hacéis” [Sûrah Al-Munâfiqûn (63), âyât 9 a 11].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para nos haga entender estas enseñanzas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh