LOS ADORNOS DE ESTA VIDA SON SOLO UNA PRUEBA PARA EL CREYENTE

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Viernes 21 de Febrero de 2020
Ÿumu‘ah 27 Ÿumâdal-Âjir 1441
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas: estamos en esta vida para ser probados, y por un tiempo muy corto. No nos dejemos engañar por esta vida. Que sus adornos y las pasiones terrenales no nos alejen del recuerdo de Allâh.

La semana pasada hablamos de la Sûrah Al-Kahf y de la historia de Los Jóvenes De La Caverna. Su historia es una evidencia clara que no hay más Divinidad salvo Allâh, y de que seremos resucitados y devueltos a la vida.

Hoy, con el permiso de Allâh, hablaremos acerca de cómo Allâh, nuestro Señor Altísimo, nos enseña en esta Sûrah que la vida terrenal es una vida pasajera y que no debemos amarrar nuestros corazones a ella. Dice Allâh: “Hemos puesto lo que hay sobre la tierra como un adorno que le es propio para probar cuál de ellos sería mejor en actuar. Y ciertamente haremos que todo lo que hay en ella quede en un suelo árido” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 7 y 8]. Este tema se repite mucho en esta Sûrah, y es algo que debemos tener en cuenta. Es digno del creyente meditar y contemplar la Palabra de Allâh, cada palabra y cada letra. Debemos leer esta Sûrah una y otra vez y trata de descubrir los secretos que hay en ella e iluminar con su luz nuestra vida.

Nosotros, en general, no somos como los jóvenes de la caverna, porque referimos el Dunia y no le asignamos a la Vida Eterna su valor. Por eso, es necesario que, si llegamos a conocer a personas que dan prioridad a su Âjirah (la Vida del Eterna) y anteponen la complacencia de Allâh sobre sus deseos y pasiones, debemos aferrarnos a su compañía y huir de aquellos que prefieren seguir las pasiones y son negligentes de las oportunidades que Allâh nos da para beneficiarnos de esta vida en pos de la Vida Eterna en el Âjirah. Dice Allâh en el Qurân: “Y sé constante en la compañía de aquellos que invocan a su Señor mañana y tarde anhelando Su faz, no apartes tus ojos de ellos por deseo de la vida de este mundo ni obedezcas a aquel del que hemos hecho que su corazón esté descuidado de Nuestro recuerdo; sigue su pasión y su asunto es pérdida. Y di: La verdad procede de mi Señor; así pues, el que quiera creer, que crea; y el que quiera negarse a creer, que no crea. Verdaderamente hemos preparado para los injustos un fuego cuya muralla los cercará; y si piden auxilio serán socorridos con un agua como la pus que les quemará la cara. ¡Qué mala bebida y qué mal reposo! Es cierto que los que creen y llevan a cabo las acciones de bien… No dejaremos que se pierda la recompensa de quien actúe haciendo el bien. Esos tendrán los jardines de Adn por cuyo suelo corren los ríos, en ellos se adornarán con pulseras de oro y llevarán vestidos verdes de raso y brocado; recostados en divanes. ¡Qué excelente recompensa y qué hermoso reposo!” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 28 a 31].

Luego, Allâh nos puso un ejemplo que habla de nuestra competencia por la vida mundana, y nuestra soberbia para con nuestro Señor cuando se nos abren las puertas del Dunia. No solo no nos acordamos que es pasajera, sino que olvidamos que es parte del Favor de Nuestro Señor. Dice Allâh: “Y ponles el ejemplo de dos hombres: A uno de ellos le habíamos dado dos jardines de vides que habíamos rodeado de palmeras poniendo entre ambos sembrados. Cada uno de los jardines daba su fruto sin ninguna pérdida y habíamos hecho que en medio de ellos manara un río. Y tenía abundante riqueza; entonces le dijo a su compañero con réplica: Yo tengo más riquezas que tú y tengo más poder en gente. Y entró en su jardín injusto consigo mismo y dijo: No creo que todo esto vaya a desaparecer nunca. Ni creo que la hora vaya a llegar, y en el caso de que sea devuelto a mi Señor seguro que encontraré a cambio, algo mejor que estos dos jardines. Y su compañero, contestándole, dijo: ¿Eres ingrato con Aquel que te creó de la tierra, luego de una gota de semen y luego te dio forma como hombre? Pero Él es Allâh, mi Señor y yo no asocio con mi Señor a nadie. Más te habría valido si al entrar en tu jardín hubieras dicho: Que sea lo que Allâh quiera, no hay poder sino por Allâh. Y si ves que tengo menos riquezas e hijos que tú… Puede ser que mi Señor me dé algo mejor que tu jardín y mande contra él algún castigo del cielo que lo deje como tierra lisa. O que su agua se pierda bajo la tierra sin que puedas encontrarla. Entonces su riqueza fue destruida y amaneció golpeándose las palmas de las manos por lo que se había gastado en él cuando ahora había quedado asolado hasta las raíces y dijo: ¡Ojalá y no hubiera asociado a nadie con mi Señor! Y no tuvo ningún grupo que lo auxiliara aparte de Allâh ni él mismo pudo ayudarse. Allí la victoria fue de Allâh, la Verdad y Él es Quien mejor recompensa y Quien mejor castiga” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 32 a 44].

No nos dejemos engañar con la riqueza y los adornos de esta vida. Que, ni sus adornos nos distraigan del recuerdo de Allâh, ni que el poseerlas nos haga una gente soberbia que solo ve el fruto de su esfuerzo, tanto que le prohíbe visualizar el inmenso Favor de su Señor. Dice Allâh: “Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allâh tiene poder sobre todas las cosas. La riqueza y los hijos son el adorno de la vida de este mundo, pero las palabras y acciones rectas que perduran son mejor ante tu Señor en recompensa y esperanza” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 45 y 46].

Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La persona inteligente es aquella que se autocorrige (o autoevalúa) y obra para después de la muerte; y el inepto es quien sigue sus pasiones, y luego deposita su esperanza en Allâh”.

Quiera Allâh beneficiarnos con Su Libro, Su Palabra, y con la Guía de nuestro Amado Nabî Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh