ISTIGFÂR: BUSCANDO EL PERDÓN DESDE EL CORAZÓN

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo.

Existe una forma artificial al suplicar el perdón de Allâh: “Astagfirullâh… Astagfirullâh… Astagfirullâh…” tanto que algunas personas lo hacen tan mecánicamente que cuando ‘Ali (radiallâhu ‘anhu) vio a alguien haciéndolo, le dijo: “Istigfâr necesita Istigfâr”, porque al hacerlo así simplemente está saliendo de nuestra boca.

Hay algo que impide a algunas personas buscar el perdón de Allâh, tiene que ver con la expectativa. Algunas personas en el fondo de su mente han interiorizado pensamientos como: “He hecho demasiadas cosas desviadas. Probablemente a Allâh no le agrado mucho”. Algunas personas incluso, dicen: “Allâh me odia” “Allâh me detesta” “A Allâh no le agrado” “Allâh está enojado conmigo” “He hecho muchas cosas malas” “Sabía que Allâh no quería que hiciera tal cosa, lo hice de todos modos y lo hice una y otra vez, así que básicamente no estoy en los registros de buenas acciones” “Mis oraciones no cuentan” Y cuando la gente interioriza eso, dicen: “Soy una mala persona. Podrías hacer du’â por mí, porque yo ya no valgo nada” “Necesito que hagas du’â por mí, porque espero que al menos que Allâh te escuche a ti. Quizás así tenga una oportunidad, porque no hay forma de que Allâh me escuche” “Parece que tienes una conexión con Allâh mucho mejor que yo”.

Déjame recordarte algo: ¿A quién le hizo la oferta de salvación Nuh (‘alaihis-sallam)? El profeta Nuh (‘alaihis-salam) estaba haciendo esta oferta a una de las naciones rebeldes de la tierra. Era continuamente rebelde, y él dijo: “Si pudieran venir a pedir perdón, Allâh no sólo los perdonaría, sino que les abrirá el mundo” En otras palabras, no puedes descartarte tú mismo, no puedes decir de ti mismo: “Estoy demasiado lejos” Creer que buscar el perdón no es para ti, tal vez para otro, y decir cosas como: “Pero soy un caso perdido” “Soy un caso terminal” “Estoy más allá de toda esperanza” “Ya estoy acabado” “En todo caso, mi madre suplicará por mí” “Simplemente no haré nada por mí”

Aquí es donde entra Shaitân. Shaitân usa eso cuando se aprovecha de la desesperación de la gente. Y esa es una de las puertas al Shirk ¿Lo sabías? Una de las puertas del Shirk ¿Por qué? Porque luego vienen otras creencias a desviarte diciéndote: “Estás demasiado confundido. Deja que Jesús te perdone. Sé bueno con Jesús. Él intercede entre Dios y tú”, o poner a alguien más intercediendo, diciendo: “Ve a tal santo o vete a su tumba. Ve a pedirle. Sé bueno con él. Pon una ofrenda delante de su tumba y él le pedirá a Allâh que se encargue de tus problemas porque estás demasiado arruinado. No puedes tratar con Allâh. Él está demasiado enojado contigo. Este santo sí se encuentra en los registros de buenas acciones” Así es como se abre la puerta al Shirk.

En otras palabras, aférrate a la esencia de nuestra conexión directa con Allâh. Eso es el imán, el Tauhid, es la ilaha illallâh. La esencia de esto es que puedes pedirle a Allâh directamente lo que necesitas. Lo que más necesitamos, porque se ocupará de todas nuestras necesidades, es buscar el perdón.

Ahora, hay una búsqueda del perdón sólo de boca y hay una búsqueda del perdón de corazón. Los seres humanos tienden a estar a la defensiva. Si te critico por algo: “Oye, oí que dijiste aquello” “¿Por qué dijiste tal cosa?” “No quise decirlo así” “No entiendes por lo que estaba pasando” “Perdona, pero si ni siquiera entiendes toda la historia” “Oye, noté que hiciste tal cosa” Entonces te pones a la defensiva inmediatamente.

Dice Allâh: “Y el ser humano dará testimonio contra sí mismo. Y aunque intente justificarse, no podrá hacerlo. Siguen poniendo excusas”. Si vas a buscar el perdón de Allah, tienes que encontrar tu momento. No importa si no sabes árabe y sólo hablas español, o sólo hablas inglés, alemán o urdu, no importa. Hablas con Allâh y le reconoces sinceramente lo que has hecho mal. No pongas excusas. Es muy difícil hacerlo, porque incluso cuando te paras en el espejo, te mientes a ti mismo. Te dices: “No soy tan malo, tengo razones para lo que hice” “Tengo justificación. He pasado por muchas cosas” Pero cuando vayas a presentarte ante Allâh, deberás olvidarte de justificarte, porque todas tus justificaciones él ya las conoce. Él sabía por lo que estabas pasando. Sabía que era un momento difícil. Sabía que aquello te abrumaba, que te agobiaba. No digas: “Yo estaba bajo mucho estrés. Ya Rabb, Por eso bebí” No le des las razones. Él conoce tus razones mejor que tú. Tienes que venir a él abiertamente, sin filtros, sin vacilación, sin escudos, sin vergüenza. Te da vergüenza incluso admitir esto ante cualquiera hasta que admitas abiertamente a Allâh lo mal que has hecho y lo que has hecho completa y abiertamente.

Mientras lo hagas, mientras empieces a mencionar estas cosas, sería difícil pensar que las lágrimas no van a caer de tus ojos. Es imposible que el ser humano se abra tan vulnerablemente ante Allâh ni ante nadie. Y especialmente a Allâh abrirte tanto y decir que no caerán lágrimas de los ojos, porque es un momento de debilidad ante el mundo, tienes que mostrarte fuerte y seguro que estás bien. Todos te ven y piensan que todo está bien, pero el único que llega, saber que nada está bien, que hay muchos problemas, es Allâh. Tienes que someterte a él abiertamente y entonces estarás en posición de pedir perdón.

Entonces podrás suplicar. Ya no será sólo hasta ahora “Astagfirullâh… Astagfirullâh… Astagfirullâh…” Será una conversación real con Allâh. Será una verdadera confesión con Allâh Altísimo. Será algo poderoso, muy poderoso. Pruébalo tú mismo. Tienes que encontrar tu tiempo a solas para ti mismo. Asegúrate de que nadie más esté escuchando. Asegúrate de que nadie más esté contigo. Ni siquiera lo hagas en mitad de la noche. Si te levantas de la cama y tu esposa sigue ahí, te sientas junto a ella y mencionas “Ya Allâh perdóname” Ella te escuchará. No lo hagas así. Hazlo cuando estés a solas en el auto, no importa, en algún lugar a solas, un momento sólo con amor. Ese será tu momento a solas con Allâh. Y cuando menciones tus súplicas, escúchate a ti mismo decirlas, no simplemente susurrando un montón de du’âs que has memorizado en árabe, que ni siquiera sabes lo que significan y simplemente la recitas. Esos du’âs son hermosos, sí, son muy poderosos, pero sólo saldrán de tu boca y no saldrán de tu corazón. Por lo tanto, no estarás buscando el auténtico perdón aún, que Allâh te compense por el dhikr que estás haciendo por lo que recitas, pero eso no es Istigfâr, Istigfâr es otra cosa. Porque realmente, cuando lo hagas con el corazón y las lágrimas comiencen a caer, cuando comiences a abrirte, entonces el cielo se abrirá para ti.

Que Allâh nos acepte nuestro sincero y profundo Istigfâr. Amin.

Allah sabe más.