BREVE HISTORIA DE MARIAM (AS), LA MADRE DE JESÚS (AS)

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo.

Allâh dio a ‘Isa (‘alaihis-salam) un estatus especial. Allâh habla de él en varios versos del Qurân y desmiente el discurso de los cristianos, quienes sostienen que ‘Isa es el “Señor”, adorándolo como tal.

El nacimiento de ‘Isa (‘alaihis-salam) es un milagro, pero antes de que hablemos acerca de él, conozcamos un poco de la vida de su madre, Mariam (’alaihas-salam):

Si leemos en Qurân, encontraremos que Allâh menciona a Mariam (‘alaihas-salam) en once ocasiones, sólo por citar algunos tenemos como referencia los siguientes versos del Qurân: Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 36, 42 y 43; Sûrah Mariam (19), âyah 15 y 26; Sûrah Al Muminûn (23), âyah 51; Sûrah Az-Zujrûf (43), âyah 57; Sûrah At-Tahrim (43), âyah 12.

Conozcamos algo de su historia como se menciona en el Qurân y los libros de Tafsîr:

Dice Allâh en el Qurân: “Allâh eligió a Âdam, a Nuh, a la familia de Ibrahim y a la familia de ’Imrân por encima de los mundos” (Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 33).

Allâh afirma que Él ha escogido esta familia por encima de toda la gente de la tierra. Por ejemplo, Allâh escogió a Âdam (‘alaihis-salam), lo creó con Sus manos y sopló vida en él, ordenó a los ángeles postrarse ante Âdam (‘alaihis-salam), le enseñó los nombres de todas las cosas y le permitió vivir en el Edén, pero también lo hizo descender de él.

Allâh eligió a Nuh (‘alaihis-salam) y lo hizo el primer mensajero para la humanidad, cuando la gente adoraba ídolos y asociaba otros con Allâh. Allâh castigó la forma en que ellos trataron a Nuh por su firmeza en llamar a la gente día y noche, en público y en secreto, durante muchos años. Sin embargo, su llamado sólo los hizo rechazarlo más, y fue esto lo que hizo a Nuh (‘alaihis-salam) suplicar a Allâh en contra de ellos. Por eso Allâh hizo que se ahogaran y ninguno de ellos se salvó, excepto aquellos que seguían la religión con la que Allâh envió a Nuh (‘alaihis-salam).

Allâh también escogió a la familia de Ibrahim (‘alaihis-salam), incluyendo al Maestro de toda la humanidad, el Último Profeta, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

Allâh también escogió a la familia de ‘Imrân, el padre de Mariam (‘alaihas-salam), la madre de ‘Isa (‘alaihis-salam), por eso ‘Isa (‘alaihis-salam) es de la familia de Ibrahim (‘alaihis-salam). Dice Allâh: “Cuando dijo la mujer de ‘Imrân: ¡Señor mío! Hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio, libre de las obligaciones del mundo. Acéptalo de mi; verdaderamente Tú eres Quien oye y Quien sabe” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 35]. La mujer de ‘Imrân mencionada en esta âyah, es la madre de Mariam y su nombre es Hannah Bint Fâqudh.

Muhammad bin Ishâq narra que Hannah no podía tener hijos y que un día ella observó un pájaro alimentando a su polluelo, en ese momento ella deseó tener un hijo e hizo Du‘â pidiendo a Allâh que le concediera una descendencia. Allâh aceptó su súplica y quedó embarazada. Ella prometió hacer que su hijo estuviera específicamente al servicio y la adoración de Allâh y ponerlo al servicio de Baitul-Muqaddas (la casa sagrada en Jerusalén). Cuando se enteró que estaba esperando un hijo, dijo: ¡Señor mío! Hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio, libre de las obligaciones del mundo. Acéptalo de mi”, en otras palabras, significa: “Tú escuchaste mi súplica y Tú conoces mi intención”; ella no sabía lo que daría a luz, un varón o una niña. Continúa diciendo el Qurân: “Y una vez hubo parido dijo: ¡Señor mío! He dado a luz una hembra y bien sabía Allâh lo que había parido; y no es el varón como la hembra” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 36], tanto en fuerza y compromiso para adorar a Allâh y estar al servicio de Baitul-Muqaddas. Dice más adelante en el Qurân: “La he llamado Mariam: A ella y a su descendencia los refugio en Ti del Shaitân lapidado”; ella pidió refugio en Allâh de las maldades de Shaitân, para su hija y su descendencia, que es ‘Isa (‘alaihis-salam). Allâh aceptó su súplica. Por eso, se narra de Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cada nuevo niño que nace es tocado por Shaitân al momento de ver la luz, y el bebé comienza a llorar a causa de este toque, excepto Mariam y su hijo (‘Isa)”. Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) luego dijo: “Reciten si desean: A ella y a su descendencia los refugio en Ti del Shaitân lapidado”.

Dice Allâh: “Su Señor la aceptó con buena acogida, hizo que se criara bien y la confió a Zakariya” [âyah 37, misma Sûrah]. Allâh aceptó a Mariam como resultado de la promesa de su madre y que Allâh “hizo que se criara bien”, esto significa que Allâh la hizo poseedora de una excelente conducta y encantadores modales. Allâh también la hizo bien querida por la gente y también hizo que estuviera en la mejor compañía de la gente virtuosa, por eso ella aprendió rectitud y virtuosismo, conocimiento y religión. Dice Allâh: “y la confió a Zakariya”. Allâh la aceptó completamente, le concedió una excepcional educación y la puso bajo la custodia de Zakariya (‘alaihis-salam).

Se narra que cuando su madre le dio a luz, la envolvió con un trozo de tela y se dirigió con ella hacia Baitul-Muqaddas. Allí la madre de Mariam, la puso en frente de los devotos residentes y contó todo lo que había ocurrido con ella con relación a Mariam (‘alaihas-salam); y les dijo: “Estoy dejando esta niña en vuestro cuidado. Cuídenla y denle una buena educación”. La madre quedó satisfecha con lo que Allâh había decretado para su hija, ya que el padre de Mariam -‘Imrân- había fallecido durante el embarazo de su esposa, por tanto, no era posible que él se hiciera cargo de la formación y crecimiento de su hija, de lo contrario el padre se hubiera encargado de ella.

Zakariya (‘alaihis-salam) les dijo que él era el más merecedor de preocuparse del crecimiento de Mariam, ya que era su tío materno. Los demás optaron por echarlo a la suerte para decidir el asunto. Entonces todos sus cálamos (lápices) fueron juntados, entonces Zakariya dijo a un muchacho que sacara uno de los cálamos, y ocurrió que el que sacó el muchacho no fue otro sino el de Zakariya (‘alaihis-salam). De esta manera él tomó la responsabilidad del cuidado y la custodia de Mariam (‘alaihas-salam).

Dice el Qurân: “Cada vez que Zakariya la visitaba en su lugar de oración, encontraba junto a ella provisión”, él encontraba junto a ella frutas de verano en época de invierno y fruta de invierno durante el verano. Él decía al ver esto: “¡Mariam! ¿Cómo es que tienes esto?”. Ella respondía: “Esto procede de Allâh, es cierto que Allâh provee a quien quiere sin limitación”.

Y Allâh sabe más.