Allâh acepta su competencia en hacer buenas obras en Ramadân

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Viernes 15 Abril 2022

Yumu’ah 14 Ramadân 1443

Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en su Libro Sagrado: “¡Apresúrense a alcanzar el perdón de su Señor y así obtener un Paraíso tan vasto como el cielo y la Tierra, el cual está reservado para quienes creen en Allâh y en Sus Mensajeros! Esa es la bendición de Allâh, y Él se la concede a quien quiere. Allâh es poseedor de una bendición grandiosa” [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 21].

‘Ubâdah Ibn As-Sâmit (radiallâhu ‘anhu) narró que un día, cuando Ramadân se acercaba, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mes de Ramadân; el mes de las bendiciones, ha venido a ustedes. En él, Allâh se vuelve hacia vosotros y les envía su especial Misericordia, perdona sus faltas, acepta sus súplicas, acepta su competencia en hacer cosas buenas y se vanagloria de ustedes ante los ángeles. Así que muéstrenle a Allâh su rectitud; ya que ciertamente, el más desafortunado es aquél que es privado de la Misericordia de Allâh durante este mes”.

Las obras del ser humano son el resultado de cómo aprovechó su vida. De lo que lleve de este mundo dependerá su destino en el Âjirah. Cada momento en nuestra vida es muy valioso, por eso aquellos que cuidaron su tiempo y obraron el bien, se les dirá mañana en el Día del Juicio Final: “Coman y beban con alegría en recompensa por lo que obraron en los días pasados” [Sûrah Al-Hâqqah (69), âyah 24].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh, Poderoso y Majestuoso dijo: “Toda práctica del hijo de Âdam es para él, excepto el ayuno que es para Mí y Yo recompenso por él”. El ayuno es protección. Si alguno de vosotros está ayunando que no diga obscenidades ni grite o alborote. Y si alguno es insultado o dañado que diga: “¡Estoy ayunando!” ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad en Su mano, que el aliento de la boca del ayunante es mejor ante Allâh que el olor del almizcle! El ayunante tiene dos momentos de gran alegría: el momento de romper el ayuno y cuando llegue al encuentro con su Señor, se alegrará de haber ayunado”.

Ubai Ibn Ka’b (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Hubo un hombre de los Ansâr, de quien no conozco otro que viviera más lejos de la mezquita que él y sin embargo no se le escapaba una oración. Le dijeron: “¡Si te compraras un burro y fueses montado en él, las noches de oscuridad y los días de calor serían menos penosos para ti!”. Dijo el hombre: “¡No me alegraría que mi casa estuviera al lado de la mezquita! Lo que ciertamente quisiera es que se me anotaran mis pasos hacia la mezquita y los de mi regreso con mi familia”. Le dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Allâh, ya te los ha registrado a todos ellos!” [Muslim].

Narraron Hâkim, Baihaqî y Tabranî (rahmatullâhi ‘alaihum) que después de la muerte del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) estaba en I’tikâf en la Mezquita de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y llegó un hombre, lo saludó y se sentó. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) le preguntó: “¿Por qué te veo tan triste?”. Respondió el hombre: “Adquirí una deuda con alguien y debo pagarle lo antes posible, pero no sé cómo voy a solucionar este problema”. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo: “¿Quieres que hable con esa persona para que te dé más plazo?”. El hombre respondió: “Eso me gustaría mucho y sería muy bueno para mí porque tendría más tiempo para juntar el dinero y pagar mi deuda”. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) respondió con lágrimas en sus ojos: “Yo escuché a quien habita en esta tumba [el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)] diciendo: “Para aquella persona que ayuda a su hermano en su problema hasta que sale de él, eso será mejor para él que diez años de I’tikâf, y quién hace una noche de I’tikâf solamente para complacer a su Señor, Allâh pondrá entre él y el Fuego del Infierno tres fosos, y la distancia de cada foso será como la distancia entre el este y el oeste”.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narra que vinieron unos pobres de los emigrantes hacia el Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijeron: “La gente rica se ha hecho con las posiciones más altas y un bienestar estable, rezan como lo hacemos nosotros, ayunan como nosotros, pero gozan de favor en la riqueza. Hacen la peregrinación mayor y menor y dan sâdaqah y nosotros no podemos. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Queréis que os enseñe algo con lo que daréis alcance a los que os preceden y también a los que vendrán después, y nadie será mejor que vosotros, excepto quien haga lo mismo que vosotros?” Dijeron: “¡Claro que sí, Mensajero de Allâh!” Dijo: “Digan “subhanallâh wal-hamdulillâh wallâhu akbar” después de cada oración treinta y tres veces cada una” [Muslim].

Otro buen ejemplo son los pasos de Bilâl (radiallâhu ‘anhu) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) escuchó en el Ÿannah delante de sus pasos. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró: “En el momento de la oración del Faÿr, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le preguntó a Bilâl (radiallâhu ‘anhu): “Cuéntame de la mejor acción que hiciste después de abrazar el Islam, porque escuché tus pasos frente a Mi en el Ÿannah”. Bilâl (radiallâhu ‘anhu) respondió: “No hice nada que valga la pena mencionar, excepto que cada vez que realizaba abluciones durante el día o la noche, rezaba después de la ablución”.

Anas Ibn Malik (radiallâhu ‘anhu) narra que un hombre de entre los ânsar solía dirigir a la gente durante la oración en la mezquita de Qubâ. Cada vez que los dirigió en la oración, comenzaba su recitación con “Qul huwallâhu âhad”, entonces cuando terminaba, recitaba otra Sûrah. Hizo esto en cada raka‘ah. Sus compañeros hablaron con él y le dijeron: “Tu siempre comienzas con esta Sûrah, entonces piensas que eso no es suficiente y recitas otra. Ya sea si debes recitar esta Sûrah sola, o debes dejarla y recitar otra”. Él dijo: “No voy a dejar de recitarla. Si ustedes quieren, dirigiré la oración como lo he estado haciendo, y si no les gusta, los dejo”. Ellos sintieron que era uno de los mejores de entre ellos, y no quisieron que nadie más los dirigiera en la oración. Cuando Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vino a ellos, le mencionaron el asunto y dijo: “¿Qué es lo que te detiene de hacer lo que tus compañeros de dicen? ¿Por qué te mantienes recitando esta Sûrah en cada raka‘ah?” Él dijo: “Yo amo esa Sûrah”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Tu amor por ella te garantizará tu admisión en el Paraíso”. [Bujari]. Allâh Altísimo dice en el Sagrado Qurân: “Y que el hombre sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce? Pero que su esfuerzo se verá” [Sûrah An-Naÿm (53), âyât 39 y 40].

Hermanos y Hermanas, roguemos a Allâh para que nos conceda la bendición de obtener el máximo beneficio de las virtudes de las obras del bendito mes de Ramadân. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh