Allâh se complace de 3 cosas de ustedes y le disgusta 3 cosas de ustedes

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Viernes 13 Mayo 2022

Yumu’ah 12 Shauwâl 1443

Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh dice en el Sagrado Qurân: “¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Allâh es el de más piedad. Allâh todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen” [Sûrah Al-Huÿurât (49), âyah 13].

Dice también Allâh en el Sagrado Qurân: “Creé al ser humano y sé cuáles son sus debilidades. Estoy más cerca de él que su propia vena yugular. [Sabe que] dos ángeles escriben todas sus obras, sentados uno a su derecha y el otro a su izquierda, no pronuncia palabra alguna sin que a su lado esté presente un ángel observador que la registre” [Sûrah Qaf (50), âyât 16 a18].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En verdad Allâh se complace de tres cosas de ustedes y Le disgustan otras tres cosas de ustedes. Se complace de ustedes cuando Lo adoran y no asocian nada con Él, cuando se aferran a la cuerda de Allâh todos juntos y cuando no se dividen en grupos. Detesta de ustedes el estar hablando o murmurando acerca de algo o alguien, hacer muchas preguntas innecesarias y derrochar el dinero o los bienes”.

El verdadero éxito es en el Dîn del Islam, cuando el hombre vive su vida cobijado totalmente bajo la sombra del Islam, y vive su vida como un siervo de Allâh. Dice Allâh Altísimo: “¡Oh, seres humanos! Adoren a su Señor que los creó a ustedes y a quienes los precedieron, para que así alcancen el temor devocional de Allâh. Él hizo para ustedes de la Tierra un lugar habitable y del cielo un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos para su sustento. En consecuencia, no dediquen actos de adoración a otros además de Allâh, ahora que saben [que Él es el único Creador]” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 21 y 22].

El Qurân invita al ser humano a que adore a Allâh exclusivamente y se aleje de varias falsas divinidades, para acercarse a Allâh realmente debe dedicarle su adoración solo a Allâh directamente sin intermediarios y someterse a Él. Dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quien muera sabiendo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Allâh, entrará al Paraíso” [Muslim].

Allâh se complace, cuando se aferran a la cuerda de Allâh todos juntos y cuando no se dividen en grupos. Los musulmanes son como un solo cuerpo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) describió a la Ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo se enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión son como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari y Muslim]. Dijo también (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Un musulmán es el hermano de otro musulmán: él no lo oprime ni lo abandona cuando está oprimido. A quien ayude a su hermano, Allâh lo ayudará; a quien alivie a su hermano de alguna angustia, Allâh lo aliviará de alguna de sus angustias el Día de la Resurrección; a quien cubra la falta de un musulmán, Allâh cubrirá sus faltas el Día de la Resurrección”. Por Su parte, dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh como es debido, y no mueran sino como creyentes monoteístas. Aférrense todos a la religión de Allâh y no se dividan en sectas. Recuerden la gracia de Allâh cuando los hermanó uniendo sus corazones siendo que eran rivales unos de otros, y cuando se encontraban al borde de un abismo de fuego, los salvó de caer en él. Así les explica Allâh Sus signos para que sigan la verdadera guía” [Sûrah Ali ‘imrân (3), âyât 102 y 103].

Allâh detesta que se hable o murmure acerca de algo o alguien, hacer muchas preguntas innecesarias y derrochar el dinero o los bienes. La belleza de una persona es hablar sólo cuando sea necesario y esto es un medio de salvación para él en el Âjirah. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Escuche el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “A veces al siervo que dice algo que complace a Allâh, sin darle importancia, Él lo eleva por ello varios grados. Y el siervo que dice algo que enoja a Allâh, sin darle importancia, desciende, por ello, en el Infierno”. Un musulmán inteligente es aquel que no habla inútilmente y aquel que no habla mal de otros. Dijo también (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que se mantiene en silencio, gana la salvación”.

Allâh detesta de ustedes el preguntar mucho innecesariamente. Dice Allâh: “¡Oh, creyentes! No ahonden en asuntos que si fueran revelados [en forma de ley] les causarían dificultad [en la práctica de la religión]. Pero si los indagan cuando hayan sido revelados en el Qurân, les serán explicados. Allâh los perdona por sus indagaciones [fuera de lugar] porque es Perdonador, Tolerante” [Sûrah Al-Maida (5), âyah 101].

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien quita de un creyente una de sus dificultades de este mundo, Allâh quitará uno de sus problemas en el Día del Juicio; y quien alivia a una persona en apuros, Allâh le hará fáciles las cosas en el Día del Juicio; quien cubre las faltas y pecados de un musulmán, Allâh cubrirá sus faltas y pecados en este mundo y en la otra vida. Allâh ayuda a sus siervos tanto como el siervo ayuda a sus hermanos”.

También Allâh detesta el derroche de dinero y bienes. Debemos entrenar el alma en abstenerse de la extravagancia y el derroche (isrâf). Allâh dice en el Qurân: “¡Oh, hijos de Âdam! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas. Coman y beban con mesura, porque Allâh no ama a los derrochadores” [Sûrah Al-A’râf (7), âyah 31].

Alguien le preguntó a ‘Âishah (radiallâhu ‘anhâ) cómo era la cama de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en su casa y ella dijo: “Era un cuero relleno con hojas de palmera”. Lo mismo le preguntaron a Hafsah (radiallâhu ‘anhâ) y dijo: “Consistía en un pedazo de tela doblada que ponía debajo de él. En una ocasión la doble en cuatro partes para hacerla más cómoda y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me preguntó: “¿Qué pusiste debajo la noche pasada?” Yo respondí: “La misma tela, pero esta vez la doblé en cuatro pliegues” Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Déjala como antes, pues la excesiva suavidad se interpone para levantarnos a rezar tahayyud”.

Para terminar, reflexionemos en los siguientes versículos del Qurân: “¡Vosotros que creéis! Que ni vuestras riquezas ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Allâh. Y quien lo haga… Esos son los perdedores. Gastad de la provisión que os damos antes de que le llegue la muerte a cualquiera de vosotros y diga: ¡Señor mío! Si me dieras un poco más de plazo, podría dar con generosidad y ser de los rectos. Pero Allâh no va a dar ningún plazo a nadie cuando le llegue su fin. Allâh conoce perfectamente lo que hacéis” [Sûrah Al-Munâfiqûn (63), âyât 9 a 11].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de aprender y practicar estas valiosas enseñanzas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh