El amor de Allâh Altísimo por Su siervo y el amor de Su Mensajero (saw) por su Ummah

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Viernes 10 Junio 2022

Yumu’ah 11 Dhul-Qa’dah 1443

Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Si analizamos cada relación de la que un ser humano goza en este mundo, llegaríamos a determinar o a concluir que cada relación está basada estrictamente en intereses o motivos personales. Las siguientes son las distintas relaciones que tienen las personas en esta vida del Dunia:

La relación entre padre e hijo: Este es el pináculo de todas las relaciones interpersonales, en donde existe amor, compasión y cariño. Si lo vemos de la perspectiva del padre, existe también un motivo personal en el sentido que el padre desea tener un heredero para que alguien lo cuida en su vejez, para que alguien herede su legado financiero o para que su hijo sea un medio de orgullo para él.

Si lo vemos de la perspectiva del hijo, también existen motivos personales. El hijo dice “mi padre está para mí como mi respaldo, esta para guiarme y protegerme. Si pasa algo en mi vida y me quedo sin casa o techo, siempre voy a tener lugar donde refugiarme en la casa de mis padres”.

Relación entre marido y esposa. También existen intereses en este tipo de relaciones interpersonales. Por ejemplo, cada uno de los esposos busca satisfacer una necesidad o deseo físico, puede ser también que alguien tenga razones financieras, por ejemplo, los padres buscan para su hija un esposo que tenga buena situación económica para asegurar su estabilidad económica. También alguien puede ser por motivos emocionales, por lo que a veces se casan las personas también para lograr una estabilidad emocional. Otro motivo puede ser también para procrear y tener hijos y una descendencia.

Otra de las relaciones entre las personas es la que se produce entre el profesor y el alumno. No necesariamente habrá motivos personales mundanos, aunque pueden ser incluso espirituales, por ejemplo, la necesidad o interés en contar con un shaij, un îmâm, un ‘alim, o un sabio quien enseña a sus alumnos con la intención de obtener una recompensa permanente por medio de impartir conocimiento, o con la intención de recibir salvación en la Otra Vida. Por su parte, el alumno también tiene motivos similares. El busca un shaij o un ‘alim para adquirir y obtener conocimiento del Islam.

La relación entre un guía o mentor espiritual y sus discípulos. Los motivos personales en estos casos no están ausentes. La motivación del guía es recibir recompensa y por supuesto guiar la gente al camino recto, y el motivo personal de discípulo es ser guiado espiritualmente.

En las relaciones de amistad. Uno busca la compañía de alguien en quien confiar y tener apoyo.

Cada relación humana sin importar su cercanía o lo fuerte que sea, está basada en motivos personales entre unos y otros. A través de cada relación alguien quiere beneficiarse del otro. Así es como Allâh diseñó el sistema del Dunia.

Sin embargo, hay dos excepciones en términos de relaciones de las cuales nosotros gozamos: La primera, en donde no existe motivos personales es la relación del ser humano, especialmente del musulmán, con Allâh Altísimo; y la otra es la relación del musulmán con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

La relación que Allâh tiene con su siervo y la relación que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) tiene con un ummatî no están basadas en ningún motivo personal. A través de esta relación Allâh no gana nada ni pierde nada tampoco Rasûlullâh. Si amamos a Allâh y Su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), o los odiamos, ellos no ganan ni pierden, tampoco podemos perjudicarlos. Pero cuando Allâh y Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) aman a alguien es en beneficio exclusivo del siervo amado.

Dice Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ en un Hadîth Qudsî: “¡Oh, siervo Mío! Ciertamente te amo. ¡Por el derecho que tengo sobre ti, ámame!”. También Allâh dice: “¡Oh, siervo Mío! Todos te quieren por sus propios beneficios, pero Yo te quiero por tu propio beneficio”.

Miren el amor de Allâh, como dice un hadîth: “¡Cuando Mi siervo viene a Mi caminando, Yo voy a él corriendo! Y cuando su corazón está lleno de Mi amor, Yo seré sus ojos a través de los cuales él ve, Yo seré sus manos con las que se aferra, y seré sus pies con los que camina”. Es decir que el siervo de Allâh empieza a utilizar cada miembro de su cuerpo según los deseos de Allâh, y eso significa la sumisión total.

Ahora bien, veamos cómo es la condición del amor de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para con sus seguidores, sus ummati. Como hemos dicho el amor del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para nosotros no le beneficia no sirve a él, pero para nosotros está lleno de bondad, beneficios y acercamiento hacia Allâh.

Como dice Allâh en el Qurân: “Para que Allâh te perdonara tus faltas pasadas y las que pudieran venir,  completara Su gracia contigo y te guiara a un camino recto” [Sûrah Al-Fath (48), âyah 2]. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estaba totalmente perdonado, aun cuando él hubiese cometido un error también seria perdonado.

También el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se preocupaba tanto por nosotros que permanentemente estaba preocupado, porque Allâh le dio la orden de propagar Su Dîn. Tanta preocupación tenía hasta que Allâh Mismo tuvo que consolarlo diciendo: “Y tal vez te vayas a consumir de pena en pos de ellos si no creen en este relato” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 6]; dice también: “Es cierto que Allâh extravía a quien quiere y guía a quien quiere. Que tu alma no se consuma en lamentaciones por ellos;  verdaderamente Allâh sabe lo que hacen” [Sûrah Al-Fâtir (35), âyah 8]; y dice también: “Tu Señor te dará y quedarás satisfecho” [Sûrah Ad-Duhâ (93), âyah 5]. Así de grande fue el amor de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hacia su Ummah, como se explica el hadîth narrado por Ÿâbir (radiallâhu ‘anhu) en que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Mi ejemplo y el vuestro es como el de una persona que enciende un fuego, en el que caen las langostas y las mariposas, mientras trato de apartarlas. Yo los agarro por la cintura para salvarlos del Nâr (fuego), sin embargo, se escapan de mis manos” [Muslim].

Estos insectos están tomando un camino hacia su propia destrucción, igual es ser humano y el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) está tratando de salvarlo, pero se escapan de sus manos y terminan cayendo en el fuego. Como pasó sus días Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): yendo de casa en casa, de persona a persona, tratando de explicar dónde está la salvación; y pasaba sus noches llorando ante Allâh, implorando “¡Ya Rabbi, Ummati!… ¡Ya Rabbi, Ummati!”.

Allâh dio a Su Querido Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dos opciones: la primera, que Allâh haría entrar a la mitad de su ummah en el Ÿannah; y la segunda, la intercesión. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), a quien debemos muchísimo, escogió la intercesión, porque su Fikr, su preocupación y su amor por la ummah era salvar cada ummati de Ÿahannam y llevarnos a cada uno de nosotros al Ÿannah. Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) aun dejando este mundo no nos olvidó, aun estando en la agonía de la muerte nos recordó.

Estas son los dos tipos de relaciones que no están originadas por ningún motivo personal. En estas relaciones el siervo de Allâh y el ummati del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se beneficia, pero si fijamos en las relaciones mundanales, cada una termina con la muerte, pero la relación con Allâh y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es parmanente. En las relaciones mundanales siempre vamos a encontrar envidia o celos, pero con Allâh y Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no existe envidia, nadie dice “envidio a Allâh”, porque este siervo ama a Allâh y Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

Otro punto es, que en las relaciones mundanales uno tiene que iniciar la relación, si el marido no dice a la esposa te amo, queda la duda, pero entre el siervo y Allâh, y el ummati y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), son ellos quienes inician esta relación.

Otro punto es que en las relacione mundanales nadie quiere compartir con otros a quien está relacionado. Como sabemos en la pareja o amigos no se comparten con otros, uno los hace propios, pero cuando Allâh ama a alguien llama a Ÿibrîl (‘alaihis-salam), como explica la narración de Abû Huraîrah (radiallâhu ‘anhu) quien dijo que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando Allâh, ama a una persona, llama al ángel Ÿibrîl y le dice: “Amo a fulano, así que ámale”, y Ÿibrîl lo ama. Entonces se anuncia en los cielos: “¡Allâh, ama a tal persona, así que amadle!”, luego le es concedido que la gente lo ame y respete. Pero cuando Allâh, se disgusta con un siervo, llama a Ÿibrîl y le dice: “Estoy disgustado con fulano, así disgústate con él”, y Ÿibrîl se disgusta con él. Entonces envía un llamado por los cielos: “¡Allâh, se ha disgustado con fulano, así que disgustaos con él!” Después de esto se extiende el disgusto contra él en la tierra” [Muslim].

Allâh nos dio esta vida transitoria para que nosotros afirmemos e inculquemos en nuestro corazón la verdadera relación entre nosotros y Allâh y Su mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), porque esta relación nos servirá tanto en este mundo, en la tumba y también en el Ajirah.

Roguemos a Allâh para que nos otorgue Su verdadero amor y el de Su Mensjaero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh