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El Agradecimiento Hacia Allâh

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Reconocer la generosidad de Allâh es una de las mayores formas de ser agradecidos. Es imposible ser agradecidos de una bendición si no la reconocemos. El reconocimiento de la generosidad de Allâh nos conducirá a valorar este don de Allâh, lo que eventualmente creará amor hacia Quien la otorga, Allâh.

La generosidad de Allâh no solo se limita a la comida, la bebida y el abrigo; la generosidad que Allâh ha concedido al hombre es incontable, incluso el aire que respiramos es una misericordia de Allâh. El hombre está viviendo lleno de generosidad, pero hace caso omiso de ellas, por esta razón es que generalmente se es agradecido en lo que se refiere a la comida, la bebida, la ropa y al hogar, pero ser agradecido se refiere a ser agradecido por la fe y el poder del corazón que Allâh nos ha dado.

Acerca de Ash-Shukr, dice Allâh en el Qurân: “Y he aquí que le dimos a Luqmân la Sabiduría: ¡Sé agradecido con Allâh! Pues quien agradece, lo hace en beneficio propio, pero quien es ingrato… Realmente Allâh es Rico, Digno de alabanza” [Sûrah Luqmân (31), âyah 12]. Se narra en relación con Luqmân (‘alaihis-salam) que fue un carpintero y esclavo abisinio. Un día su amo le pidió que sacrificara una oveja y le dijo: “¡Oh Luqmân! Saca las dos mejores piezas de la oveja”, y Luqmân sacó la lengua y el corazón. Después de un tiempo su amo le pidió que nuevamente sacrificara una oveja y agregó: “¡Oh Luqmân! Saca las dos peores piezas de la oveja”, y Luqmân (‘alaihis-salam) sacó nuevamente la lengua y el corazón. El amo le preguntó: “¡Oh Luqmân! ¿Por qué cuando la primera vez te dije que sacaras las dos mejores piezas y sacaste la lengua y el corazón de la oveja y cuando te dije que sacaras las dos peores piezas, sacaste lo mismo?”. Luqmân (‘alaihis-salam) dijo: “¡Oh señor! Estas dos partes son las mejores si están puras, y son las peores si están impuras”.

La bondad del Islam y la fe: La más grande de las bondades de Allâh sobre el hombre es el Islam y la fe. Allâh nos ha hecho de entre los creyentes, como señala el Sagrado Qurân: “¿No veis que Allâh ha sujetado a vuestro servicio lo que está en los cielos y en la tierra, y os ha colmado de Sus gracias, visibles u ocultas? Pero hay algunos hombres que discuten de Allâh sin tener conocimiento, ni dirección, ni Escritura luminosa” [Sûrah Luqmân (31), âyah 20]. Allâh recuerda al hombre una y otra vez acerca de su generosidad. Allâh ha subordinado cada cosa al hombre: el sol, la luna, las estrellas y los cielos, el día y la noche, las nubes, la lluvia, la nieve, la tierra, todo lo que la tierra produce, árboles, plantas, frutas, etc., todo esto que está al servicio del hombre, porque Allâh dice: “He abierto para el hombre bendiciones externas e internas: de entre los bendiciones internas hemos enviado profetas, revelado libros, despejado dudas del hombre, pero todavía sólo un pequeño grupo de creyentes y el resto discute en relación a Allâh sin conocimiento”, es por esta razón que Allâh dice que entre los hombres hay muchos que discuten acerca de Allâh sin tener conocimiento de Él, sin ninguna guía y sin ningún libro luminoso en que se haga referencia a la declaración de la Unicidad de Allâh: Lã ilâha il-lal-lâh (no hay más divinidad que Allâh), porque ciertamente no se ha dado el hombre ninguna otra bendición más grande que Lã ilâha il-lal-lâh, y ser de entre quienes atestiguan y son creyentes.

La bondad de que nuestros pecados estén ocultos: Es también de las grandes bendiciones el hecho que Allâh nos haya ocultado nuestras faltas, si Allâh tuviera que castigarnos en este mundo de acuerdo nuestros pecados seríamos destruidos. Muqâtil dijo en relación con los siguientes versos: “He abierto para el hombre bendiciones externas e internas”, que la bendición externa es el Islam y la bendición interna es el velo de Allâh que cubre nuestros pecados. Alguien dijo a Abî Tamîmah: “¿Cómo amaneciste?”. El respondió: “Entre dos bendiciones, y no sé cuál es mayor: el pecado que Allâh ha ocultado de mí, tanto que la gente lo ignora; o el amor por Allâh en el corazón del adorador”. Un sabio escribió a su hermano diciendo: “Ciertamente vivimos disfrutando de las bondades de Allâh que son innumerables, pero, a pesar de eso, somos desobedientes de Él, no sabemos darnos la oportunidad para darle las gracias por las bondades o darle las gracias por ocultar nuestros pecados”.

La bendición de hacernos recordar: Ibnul-Qaiyim menciona que hay de entre las bendiciones de Allâh, la de enviar al hombre profetas y amonestadores. A veces llega alguien a nuestra puerta pidiendo algo de comida, y lo que ignoramos es que esta es una bendición que recibe el hombre para recordarle la bendición de esa comida. Salâm Bin Abî Mutî’ dijo: “Una vez visité una persona enferma y esa persona se quejó mucho, por eso le dije: “Piensa que está lloviendo y que hay una persona en la calle que no tiene abrigo y no hay nadie que pueda ayudarle”. Después de un tiempo lo visite otra vez y en lugar de quejarse me susurró: “Pienso que está lloviendo y que hay una persona en la calle que no tiene abrigo y no hay nadie que pueda ayudarle”.

La bondad de tener abierta la puerta del perdón: Otras de las bondades de Allâh es que a pesar del pecado y el mal del hombre, Allâh no ha cerrado la puerta del perdón. Allâh menciona en un Hadîth Qudsi: “Aquellos que me recuerdan son los más cercanos a Mi; para aquellos que son agradecidos conmigo yo aumentaré mi generosidad hacia ellos; aquellos que me obedecen son de entre mis honorables siervos; y aquéllos que me desobedecen y cometen pecados, no los privaré de mi Misericordia, más bien, si ellos me piden perdón, yo seré su Querido, y si ellos no piden perdón yo seré su Doctor, los probaré con dificultades para purificar los de sus faltas”.

La bondad de ser elegidos: Esta bendición de Allâh es experimentada por aquellos que son constantes en la adoración de Allâh. Allâh los mantienen firmes en su camino y lo salva del pecado y el mal. Una vez, mientras Wahab Bin Munabih caminaba junto a un amigo y pasaron cerca de un hombre ciego que se encontraba sentado en la esquina, diciendo: “Las alabanzas a Allâh por Sus bendiciones”. Entonces el amigo de Wahab le dijo: “¡Oh pobre hombre! ¿Por qué bendiciones de Allâh estás agradeciendo?”. Este hombre se encontraba en una ciudad en la que la mayoría de sus habitantes eran pecadores. El ciego respondió: “¡Oh amigo! Levanta tu mirada y verás que la mayoría de esta gente está envuelta en el pecado, entonces como no iba a agradecer a Allâh que me haya salvado de estos pecados”.

La bendición de la buena salud: Abû Dardâ (radiallâhu ‘anhu) solía decir que la buena salud es nuestro reino. Una persona se quejó con Yûnus Ibn Ubaid  acerca de su pobreza. Yûnus le dijo: “¿Venderías tus ojos por 100.000 dirhams?”, el hombre respondió que no, “¿Te gustaría vender tus manos por 100.000 dirhams?”, el hombre dijo no, “¿Te gustaría vender tus pies por 100.000 dirhmas?”, el hombre dijo no, Yûnus dijo: “Las bondades que Allâh te ha dado son muchísimo más valiosas que 100.000 dirhams y aun así te quejas”.

¿Cuáles son las formas de ser agradecidos con Allâh?

Dejar el pecado: Para ser agradecidos con Allâh, necesitamos dejar los pecados. Se menciona en un Hadîth Qudsi: “¡Oh hijos de Âdam! Mi bondad desciende sobre ustedes y su maldad asciende hacia Mí; Yo muestro mi amor hacia ustedes derramando mis bondades, pero ustedes me muestran odio con sus pecados”.

Reconocer a Allâh a través de Su generosidad: Esto se refiere a alabar a Allâh por sus bondades y no usar su generosidad en desobedecerle.

Preocuparnos de aquellos que son menos afortunados: Esto, de hecho, creará agradecimiento en una persona. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No se preocupen de aquellos que están sobre ustedes en relación a su riqueza sino que mejor aún preocúpense de aquellos que están bajo ustedes, porque ciertamente cuando el hombre se preocupa de aquel que está sobre sí en cuanto a riqueza, empequeñece los bienes que posee, pero si el hombre se preocupa de aquellos que están bajo él económicamente, entonces apreciará aquello que posee y dará las gracias a Allâh por sus bendiciones”.

El hombre debe reconocer que su posición es como la de un esclavo en frente de su Amo, y reconocer que él no posee nada y que cualquier cosa que tenga es de su Señor: El Profeta Musa (‘alaihis-salam) preguntó a Allâh: “¿Cómo mostrará Âdam su agradecimiento a Ti por aquello qué has hecho por él? Porque Tú lo creaste con tus propias manos, le diste vida, le diste de un lugar en el Paraíso, y ordenaste a los ángeles postrarse ante él”. Allâh respondió diciendo: “¡Oh Musa! el solo hecho que Âdam haya reconocido que aquello que posee y aquello que es, proviene de Mí, y me ha alabado por eso, con sólo aquello él ha mostrado su agradecimiento”.

Pedir a Allâh protección en contra de Shaitân: El esfuerzo de Shaitân es hacer al hombre ingrato y hacerle olvidar de Allâh, como señala el Qurân: “Y verás que la mayoría no son agradecidos” [Sûrah Al-Â’râf (7), âyah 17].

Evitar relacionarse con los ignorantes e incrédulos: Se narra que alguien dijo a Hassan (radiallâhu ‘anhu) que tal hombre no se sienta con la gente, entonces Hassan (radiallâhu ‘anhu) fue a visitarlo y le preguntó por qué no se mezclaba con la gente, él dijo: “Ciertamente yo despierto en la mañana entre el pecado y la bendición, si desperdició mi tiempo con la gente no tendré tiempo de hacer istigfâr por mis pecados ni tendré tiempo de agradecer por las bondades que Allâh me ha concedido”. Hassan (radiallâhu ‘anhu) le dijo: “Ciertamente eres más inteligente que yo”.

Suplicar a Allâh para que nos haga de entre aquellos que son agradecidos: Se narra que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo a Mu‘adh (radiallâhu ‘anhu): “¡Oh Mu‘adh! ciertamente yo te amo. No te olvides de recitar la siguiente suplicaba después de cada oración: “¡Oh Allâh! ayúdame a recordarte, a agradecerte, y a adorarte de la mejor manera”.

Antes de concluir recordemos un conocido hadîth de Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu), quien narró que dijo Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): Allâh decidió probar a tres hombres de Bai Isrâîl: un leproso, un calvo y un ciego. Así que les envió un ángel que llegó ante el leproso y le preguntó: ‘Qué es lo que más quieres?’ El leproso respondió: ‘un buen color y una buena piel, pues la gente me detesta’. El ángel pasó su mano por su piel y le curó la lepra obteniendo un buen color y una buena piel. El ángel le preguntó: ‘Qué bien es el que más quieres?’ El hombre respondió: ‘camellos’, entonces el ángel le dio una camelia preñada y le dijo: ‘que Allâh te bendiga con ella’.

Luego el ángel se dirigió al calvo y le dijo: ‘Qué es lo que más quieres?’ Le respondió: ‘buen cabello y que desaparezca la calvicie, pues la gente me detesta’. El ángel le pasó su mano y se fue la calvicie y recibió un buen cabello. Luego le preguntó: ‘¿Qué bien es el que más quieres?’, Le respondió: ‘las vacas’. El ángel le dio entonces una vaca preñada y le dijo: ‘que Allâh te bendiga con ella’.

Luego fue hasta el ciego y le preguntó: ‘¿qué es lo que más quieres?’ El ciego le dijo: ‘que Allâh me devuelva la vista para poder ver a la gente’. El ángel le pasó la mano y Allâh le devolvió su vista. Luego le preguntó: ‘Qué bien es el que más quieres?’, le respondió: ‘ovejas’ y el ángel le dio entonces una oveja preñada. Y los animales se multiplicaron.

El primero tenía un valle lleno de camellos, el segundo un valle lleno de vacas y el tercero un valle lleno de ovejas. Luego, el ángel se presentó ante el que era leproso con la apariencia de un pobre leproso y le dijo: ‘soy un hombre pobre que perdió todos sus medios de sustento en un viaje, nadie podrá satisfacer mis necesidades sino Allâh y luego tú. Te pido, en nombre del que te dio un buen color, una buena piel y bienes, un camello para llegar a mi destino’. El hombre dijo: ‘tengo muchas obligaciones y no puedo ayudarte’. El ángel le dijo: ‘me parece conocerte ‘¿No eres tú ese al que la gente detestaba, que era pobre y luego Allâh le dio bienes?’, El hombre se negó diciendo: ‘yo obtuve esto como herencia de mis antepasados’. El ángel le dijo: ‘si estás mintiendo que Allâh te transforme en lo que eras antes’.

Luego fue ante el que era calvo con la misma apariencia que él tenía antes y le dijo lo mismo que dijo al que era leproso. El que era calvo le respondió lo mismo que el que era leproso. Entonces, el ángel le dijo: ‘si estás mintiendo que Allâh te transforme en lo que eras antes’.

Luego fue ante el que era ciego con la apariencia que él tenía antes y le dijo: ‘soy un hombre pobre y un viajero en apuros, he perdido mis medios de sustento. Nadie podrá llenar mis necesidades sino Allâh y luego tú. Te pido, por el que te devolvió la vista, una oveja para que llegue a mi destino’. El que era ciego le dijo: ‘yo era ciego y Allâh me devolvió la vista, también era pobre y Allâh me enriqueció. Toma lo que desees, pues yo no te negaré lo que tomes por Allâh’. El ángel le dijo: ‘quédate con tus bienes, pues los tres habéis sido probados. Allâh está complacido contigo y Su enojo recayó sobre tus dos amigos”.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos la capacidad de recordar y agradecerle como Él merece. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

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