Tawakkul, confiarse en Allâh

Viernes 10 de Septiembre de 2021

Ÿumu‘ah 2 de Safar de 1443

Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Todas las alabanzas son para Allâh, Altísimo. Suyo es el Reino y la alabanza, y Él es Quién todo lo sabe, todo lo ve. “¡Oh, seres humanos! ¡Temed a vuestro Señor, Quién os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Allâh, en Cuyo Nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad! Allâh siempre os observa”. [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1]. “¡Creyentes! Temed a Allâh con el temor que Le es debido y no muráis sino como musulmanes”. [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102]. “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Allâh, porque Allâh está bien informado de cuanto hacen”. [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18]. “¡Oh, creyentes! ¡Tengan temor de Allâh y crean en Su Mensajero! Les dará participación doble en Su misericordia, les dará una luz para el camino y los perdonará. Allâh es Absolvedor, Misericordioso”. [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 28]. “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh y hablen solo con la verdad. Él hará virtuosas sus obras y perdonará sus pecados. Quien obedece a Allâh y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso”. [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70 y 71].

Hermanos y hermanas, como siervos de Allâh, sepan que uno de los pilares más fuertes en los que nos podemos apoyarnos, es el Tawakkul, es decir, la confianza en Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ. Que sepa el siervo siempre, que su Señor siempre está ahí, cerca. Dice Allâh en el Qurân: “Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, [diles que] estoy cerca. Respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].

Allâh prometió para cada una de sus criaturas, por más pequeñas, el sustento. Todo está escrito, y a cada uno le va a llegar lo que le toca. Dice Allâh en el Qurân: “Mi Señor no se equivoca ni se olvida” [Sûrah Taha (20), âyah 52]. Dice Allâh también: “No existe criatura en la Tierra sin que sea Allâh Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en una Escritura Clara” [Sûrah Hûd (11), âyah 6].

El creyente debe ser balanceado y apegarse a las enseñanzas de nuestro noble Nabî Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), él nos enseñó ambas caras de la moneda, guiando a su Ummah hacia el trabajo digno y a ser productivos. Sus compañeros, los Sahabah (radiallâhu ‘anhum) trabajaban. Nos enseñó que el ser humano debe salir en búsqueda del sustento lícito y que eso, realizado con la intención correcta, se convierte en un acto de adoración. Reprochó a quien no se preocupa de sostener a su familia y a quien, siendo capaz de trabajar, pide a la gente. Por otro lado, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó a depositar nuestra total confianza en Allâh y a buscar apoyo en Él, Altísimo sea.

Allâh nos narra una historia en Su Libro Sagrado, acerca de una joven piadosa, obediente y temerosa de su Señor. Ella conoció Su Grandeza desde muy pequeña, puesto que sus padres se la inculcaron a muy temprana edad. Allâh hizo la historia de esta joven una lección para la humanidad entera, pero más aún, nos cuenta cómo un Profeta de Allâh reflexionó y tomo lecciones de ella.

Dice Allâh en el Qurân: “Allâh eligió a Âdam, a Nuh, a la familia de Ibrâhîm y a la familia de ‘Imrân por encima de los mundos. Los eligió generación tras generación. Allâh es Oyente y Conocedor. Cuando dijo la mujer de ‘Imrân: ¡Señor mío! Hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio, libre de las obligaciones del mundo. Acéptalo de mí; verdaderamente Tú eres Quien oye y Quien sabe. Y una vez hubo parido dijo: ¡Señor mío! He dado a luz una hembra y bien sabía Allâh lo que había parido; y no es el varón como la hembra. La he llamado Mariam: A ella y a su descendencia los refugio en Ti del Shaitân lapidado. Su Señor la aceptó con buena acogida, hizo que se criara bien y la confió a Zakariya. Cada vez que Zakariya la visitaba en su lugar de oración, encontraba junto a ella provisión. Decía: ¡Mariam! ¿Cómo es que tienes esto? Decía ella: Esto procede de Allâh, es cierto que Allâh provee a quien quiere sin limitación” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 33 a 37].

Zakariya (‘alaihis-salam) al ver esta plena confianza en Mariam (‘alaihas-salam), cayó en la cuenta de que Allâh tiene el Poder Absoluto, y de que el creyente no debe titubear en acudir a Él. Dice el Qurân: “Entonces Zakariya suplicó a su Señor y dijo: ¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia procedente de Ti; realmente Tú eres el que atiende las súplicas.  Y los ángeles lo llamaron mientras permanecía en pie rezando en el lugar de oración: Allâh te anuncia la buena noticia (del nacimiento) de Ÿahia, que será confirmador de una palabra de Allah, señor, casto, y de entre los justos, profeta. Dijo: ¡Señor mío! ¿Cómo es que voy a tener un hijo si he alcanzado ya la vejez y mi mujer es estéril? Dijo: Así es, Allah hace lo que quiere” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 38 a 40].

Esta es, sin duda, una historia llena de enseñanzas. Porque, además de enseñarnos como los padres deben pedir a Allâh por sus hijos y esforzarse para que tengan una buena educación, también nos demuestra como la fe profunda en Allâh puede facilitar los asuntos a veces de una manera impensable.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) inculcó esto incluso en los más jóvenes de sus compañeros. Una vez le dijo a Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ): “Un día estaba detrás del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y me dijo: “¡Oh joven!, te voy a enseñar unas palabras: Guarda a Allâh, y te guardará. Guarda a Allâh y lo encontrarás ante ti. Si pides algo, pídelo a Allâh, y si necesitas ayuda, acude a Allâh, y conoce que, si todo el pueblo se reúne para beneficiarte en algo, no te beneficiarán excepto en lo que Allâh ha escrito para ti, y si reúne para perjudicarte en algo, no te perjudicarán salvo en algo que Allâh haya escrito sobre ti. Las plumas se han levantado y las hojas se han secado”. En otra narración, dijo: “Salvaguarda a Allâh, lo encontrarás ante ti, acuérdate de Allâh en el bienestar y se acordará de ti en el apuro. Y conoce que lo que te ha fallado no podía haberte tocado. Y que lo que te ha tocado no podía haberte fallado. Y conoce la victoria con la paciencia, que el alivio viene con el apuro y que con la dificultad surge la facilidad”.

Hermanos y hermanas, forjemos una fe sólida en nuestro Señor, y que nada nos distraiga de Su Bendito recuerdo. Que nuestro primer pensamiento ante cualquier situación sea el de acudir hacia Él. No hay fuerza ni poder sino en Allâh. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh