La mejor persona es aquella que vivió una vida repleta de buenas obras

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Viernes 7 de Enero de 2022

Yumu’ah 4 de Ÿumâdal-Ûlâ de 1443

Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Algunas cosas, desde el momento que se pierden, es posible recuperarlas, excepto el tiempo. Si el tiempo se pierde, no hay esperanza de recuperarlo. Es por eso por lo que el tiempo es uno de los valores más precioso que se puede poseer en esta vida.

El Islam es una religión que reconoce la importancia del tiempo y aprecia su seriedad. Allâh Altísimo dice en el Sagrado Qurân: “En la sucesión de la noche y el día, y en lo que Allâh ha creado en los cielos y en la Tierra, hay signos para la gente piadosa” [Sûrah Yûnus (10), âyah 6]. El Islam distribuyó sus grandes actos de adoración a lo largo del día y las estaciones del año para formar un sistema preciso en que organiza la vida islámica y la mide con minutos, desde el amanecer hasta el atardecer. Allâh dice en el Qurân: “Así que glorifiquen a Allâh al anochecer y al amanecer. Él merece ser alabado en los cielos y en la Tierra, [alábenlo] por la tarde y al mediodía” [Sûrah Ar-Rûm (30), âyât 17 y 18]. La vida útil del hombre es su gran capital sobre la cual se le preguntará en el Día del Qiyamah, le preguntarán cómo la gastó y cómo la manejó. Fue narrado en Ÿamî’ At-Tirmîdhî que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Los pies del siervo no se moverán en el Día del Qiyamah, hasta que haya sido interrogado sobre cuatro cosas: Su vida y cómo la gastó; Su juventud y cómo la consumió; Su riqueza y de donde lo ganó y cómo lo gastó; Su conocimiento y cómo actuó según él”.

Hasan Al-Basrî (rahimahullâh) solía decir: “¡Oh, hijo de Âdam! No eres sino una cantidad determinada de días. Cada vez que se va un día, se va parte de ti”. Este tiempo determinado, es el que nos dio Allâh para poder acercarnos a Él. Nuestras acciones, buenas o malas, -quiera Allâh que sean siempre buenas- están ubicadas en esta línea de tiempo.

El Imâm Shafi’ (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo hablando del Nafs –la naturaleza del ser humano–: “Si no lo empleas en lo que es verdadero, te ocupará él a ti en lo que es falso e inútil”. Exactamente lo mismo ocurre con nuestro tiempo, si no lo ocupamos en aquello que es de beneficio para nosotros, en algo que va a ser productivo, que nos va a beneficiar, ya sea en esta vida o en la próxima, tenemos que saber que entonces no le estamos dando un buen uso a nuestro tiempo.

En una ocasión en que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se encontraba sentado junto con sus compañeros (radiallâhu ‘anhum) les preguntó: “¿Quién de ustedes se levantó esta mañana ayunando?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes asistió a un funeral hoy?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes alimentó a un necesitado hoy?”. Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes visitó a un enfermo hoy?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh” El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) luego dijo: “Aquella persona quien reúna todas estas cualidades entrará al Ÿannah”.

Hakim ibn Hizam (radiallâhu ‘anhu) quien era sobrino de Jadiya (radiallâhu ‘anhâ) conocido como el primer niño nacido en la Ka’bah, era un gran apoyo para su tía en sus asuntos comerciales y fue también uno de los amigos íntimos de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). En los primeros tiempos del Islam, Hakim (radiallâhu ‘anhu) también llevó a cabo un gran esfuerzo en ayudar a la nueva comunidad musulmana a encontrar recursos durante los años del boicot. Años más tarde, cuando él se hizo musulmán después de que Makkah fuera conquistada, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo felicitó diciéndole: “En verdad, te hiciste musulmán con tus buenos actos anteriores”, refiriéndose a su beneficencia anterior. Cuando entraba en Makkah el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), lo incluyó en sus saludos, y declaró que era seguro buscar refugio en la residencia de Hakim ibn Hizam, él demostró una gran abnegación al compensar el tiempo durante el cual no había aceptado el Islam aun cuando éste había estado tan cerca. En una ocasión, decidió hacer el Haÿÿ, y antes de partir, donó camellos, ovejas y liberó muchos esclavos. Tenía ciento veinte años cuando falleció. Había vivido sesenta años en la época de la Ÿahiliyah (ignorancia) anterior al Islam, y otros sesenta años como musulmán.

Ubai Ibn Ka’b (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Hubo un hombre de los Ansâr, de quien no conozco otro que viviera más lejos de la Mezquita que él y sin embargo no se le escapaba una oración. Le dijeron: “¡Si te compraras un burro y fueses montado en él, las noches de oscuridad y los días de calor serían menos penosos para ti!”. Dijo el hombre: “¡No me alegraría que mi casa estuviera al lado de la Mezquita! Lo que ciertamente quisiera es que se me anotaran mis pasos hacia la Mezquita y los de mi regreso con mi familia”. Le dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Allâh, ya te los ha registrado a todos ellos!” [Muslim].

Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) –en un conocido hadîth– dirigiéndose a uno de sus jóvenes compañeros: “Aprovéchate de cinco (asuntos) antes de que lleguen otros cinco (asuntos): Tu juventud antes de tu vejes; tu salud antes de tu enfermedad; tu riqueza antes de tu pobreza; tu tiempo libre antes de tus ocupaciones; y tu vida antes de tu muerte”.

‘Abdullâh ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) solía decir: “No he lamentado por algo como he lamentado por un día que pasa sin aumentar una obra buena en él”.

Mu‘adh Bin Ÿâbal (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Los habitantes del paraíso, después de que hayan llegado a sus lugares, no se reprocharan nada excepto el tiempo que gastaron sin el recuerdo de Allâh (en este mundo)”.

Para terminar, reflexionemos en las palabras de Allâh: “¡Vosotros que creéis! Que ni vuestras riquezas ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Allâh. Y quien lo haga… Esos son los perdedores. Gastad de la provisión que os damos antes de que le llegue la muerte a cualquiera de vosotros y diga: ¡Señor mío! Si me dieras un poco más de plazo, podría dar con generosidad y ser de los rectos. Pero Allâh no va a dar ningún plazo a nadie cuando le llegue su fin. Allâh conoce perfectamente lo que hacéis” [Sûrah Al-Munâfiqûn (63), âyât 9 a 11].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para nos haga entender estas enseñanzas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh