La paciencia

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Viernes 25 Marzo 2022

Yumu’ah 22 Sha’bân 1443

Imam: Sh. Almuthana Soud Fajreldin

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas, dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “¡Por el Tiempo! Que es cierto que el hombre está en pérdida. Pero no así los que creen, llevan a cabo las acciones de bien, se encomiendan la verdad y se encomiendan la paciencia” [Sûrah Al-‘Asr (103)]. Dice también Allâh: “¡Vosotros que creéis! Buscad ayuda a través de la paciencia y de la Oración; es cierto que Allah está con los pacientes”. Dice también el Qurân: “… a los pacientes y a las pacientes (…) Allah les ha preparado un perdón y una enorme recompensa” [Sûrah Al-Ahzâb (), âyah 35]. También dice: “Daremos a los que hayan sido pacientes la recompensa que les corresponda por lo mejor que hayan hecho” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 96].

Nuestro Nabî Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “A nadie le ha sido otorgado un don mejor y más amplio que la paciencia”. En otra ocasión dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La paciencia es luz”.

Respetados hermanos y hermanas, hemos hablado en alguna ocasión acerca de la paciencia que es necesaria para enfrentar las calamidades y dificultades de esta vida mundana, y acerca de cómo debe afrontarlas el creyente. Hoy, mientras nos acercamos al comienzo del Bendito Mes de Ramadân, vamos a tocar otro sentido de la paciencia, que es la paciencia y la perseverancia en las buenas obras.

En un extenso hadîth refiriéndose al Mes de Ramadân, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Este mes, es el mes de la paciencia, y la recompensa por la paciencia es el Ÿannah”. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) llamó al Mes de Ramadân, entre otras formas, “El Mes de la Paciencia”, esto a causa de que Ramadân viene con el Permiso de Allâh para enseñarnos esta gran cualidad. En Ramadân los creyentes se abstienen de comer, beber y mantener relaciones durante el día con el único objetivo de obedecer a Allâh Altísimo. Eso quiere decir, cambiar gran parte de nuestros hábitos por un mes entero y cambiar algunas actividades en nuestro horario durante todo ese tiempo. Todo eso mientras cumplimos con nuestros deberes en la casa, en el trabajo o en el lugar de nuestros estudios.

No es el deseo de Allâh complicar nuestro paso por esta vida, sino que Su deseo es que, a través de esto, educarnos y pulir nuestras cualidades para que podamos ser de aquellos que, en el Día del Juicio, llegan a Él con un corazón limpio.

Son muchos los versículos del Qurân que se refieren a la paciencia en todos sus significados. Por ejemplo, en la Sûrah Al-‘Asr, Allâh declara: “¡Por el Tiempo! Que es cierto que el hombre está en pérdida. Pero no así los que creen, llevan a cabo las acciones de bien, se encomiendan la verdad y se encomiendan la paciencia”. Esta Sûrah, a pesar de ser breve, encierra muchos aspectos de gran importancia, y se han escrito mucho acerca de ella en los libros de Tafsîr (interpretación del Qurân). Lo que se relaciona con nuestra Jutbah de hoy en esta Sûrah es su última âyah, porque Allâh declara que entre quienes se verán salvados de la perdición están aquellos que se recomendaban mutuamente la paciencia.

En un versículo de otra Sûrah dice Allâh: “y cierto que a los perseverantes se les pagará su recompensa sin límite” [Sûrah Az-Zumar (39), âyah 10]. Nosotros no podemos siquiera imaginar una recompensa ilimitada; la limitación de nuestras mentes nos lo impide, pero sin duda esto no es extraño teniendo en cuenta la Misericordia y la Generosidad de nuestro Creador.

En ciertos ahâdîth, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) exhortó a su Ummah a aprovechar los días y las noches del mes de Ramadân, diciendo: “Quien ayune el Mes de Ramadân con fe y con la esperanza de recibir recompensas de Allâh, le serán perdonadas sus faltas, pasadas”. Lo mismo dijo acerca de quien reviva las noches de Ramadân, o parte de ellas a través de la adoración.

Es evidente que para poder cumplir con esto se necesita mucha firmeza, paciencia y perseverancia. Respetados hermanos y hermanas, le pedimos a Allâh que nos adorne con las cualidades de la fe, y que nos permita sacar todo el provecho a los benditos días que se acercan. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh