LOS CREYENTES SON EN REALIDAD HERMANOS

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Viernes 10 de Diciembre de 2021

Yumu’ah 5 de Yumadal-Auwal de 1443

Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Alabado sea Allâh, Altísimo. Suyo es el Reino y la Alabanza, y Él es Quien todo lo sabe, todo lo ve.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres.
Y temed a Allâh, por Quien os pedís unos a otros, y respetad los lazos de sangre. Realmente Allâh os está observando”
[Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh como debe ser temido y no muráis sin estar sometidos” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh y que cada uno espere para el mañana lo que él mismo se haya buscado. Y temed a Allâh, es cierto que Allâh está informado de lo que hacéis” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18].

Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allâh y a Su mensajero ha triunfado con gran éxito” [Sûrah Al-Ahzab (33), âyât 70 y 71].

Queridos y respetados hermanos y hermanas:

El musulmán es para con el musulmán como los ladrillos de un edificio: se consolidan y afirman entre sí. Son el uno para el otro, porque son todos, al final, hijos de un mismo padre, Adam (‘alaihis-salam). Pero más importante aún, son todos siervos de un mismo Creador, Allâh Subhânahu wa Ta‘ala. Son todos iguales ante Él. No tiene el blanco superioridad sobre el negro, ni el negro sobre el blanco, ni tampoco el rico superioridad sobre el pobre, ni el pobre sobre el rico. Tampoco puede ser alguien mejor por el hecho de ser árabe o no árabe. Allâh no mira nuestros cuerpos ni nuestras apariencias, sino que mira nuestros corazones y nuestras obras.

Dice Allâh Altísimo: “¡Hombres! Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconocierais unos a otros.
Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allâh es el que más Le teme.
Allâh es Conocedor y está perfectamente informado”
[Sûrah Al-Huyurât (49), âyah 13]. Allâh ha dicho la verdad. Y ¿Quién puede ser más veraz que Allâh? Lo que define el nivel y el rango de la persona frente a su Creador es el Taqwa. 

Allâh no nos dejó solos ni sin guía. Como mencionamos, somos todos hermanos surcando el mismo camino, llevando a cabo la misma misión. Nos enseñó a caminar juntos. Nos exhortó a ser unidos. Dice Allâh: “Y Aferraos todos juntos a la cuerda de Allâh y no os separéis; y recordad el favor que Allâh ha tenido con vosotros cuando, habiendo sido enemigos, ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allâh Sus signos. Ojalá os guieis” [Sûrah Ali-‘Imrân (3), âyah 103].

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos dio un ejemplo: Comparó a los creyentes en su amor mutuo, su ayuda recíproca y su misericordia entre sí con el cuerpo humano. Cuando un órgano se encuentra mal, todo el cuerpo queda con fiebre y en estado de alerta.

Sí. Somos todos hermanos. Porque Allâh dice en el Sagrado Quran: “Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allâh para que se os pueda dar misericordia” [Sûrah Al-Huyurât (49), âyah 10]. Porque el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El musulmán es hermano del musulmán. No lo oprime, no lo traiciona ni lo despreciaEl taqwa está acá (señalando a su corazón). Suficiente maldad hay en una persona que desprecia a su hermano musulmán. Todo de un musulmán es sagrado para otro musulmán: su sangre, su riqueza y su honor”

También dijo (sallall^hu ‘alaihi wa sallam): “Quien libere a un musulmán de un pesar, Allâh le liberará de uno de los pesares de Día del Juicio, y aquel que cubra las faltas de un creyente, Allâh cubrirá sus faltas el Día del Juicio”.

Desde el primer día en Madinah, luego de haber emigrado desde Makkah, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) inculcó esto a sus compañeros. No solo Madinah, ni la gente que vivía a sus alrededores, sino que la humanidad entera presenció una hermandad nunca antes vista. Todos estaban dispuestos a dar todo.

Así es que Allâh los describe: “Para los emigrados pobres, los que se vieron forzados a dejar sus hogares y sus bienes en búsqueda del favor y de la aceptación de Allâh y los que ayudaron a Allâh y a Su mensajero. Esos son los sinceros. Y los que antes que ellos se habían asentado en la casa y en la creencia, aman a quienes emigraron a ellos y los prefieren a sí mismos, aun estando en extrema necesidad. El que está libre de su propia avaricia… Esos son los que tendrán éxito. Y los que han venido después de ellos dicen: ¡Señor nuestro! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que nos precedieron en creer y no pongas en nuestros corazones ningún rencor hacia los que creen. ¡Señor nuestro! Realmente Tú eres Clemente y Compasivo” [Sûrah Al-Hashr (59), âyât 8 a 10].

No hay nada peor que la discordia y la desunión. Nada que pueda debilitar más a la Ummah y hacerla más vulnerable que la separación. Porque el lobo no ataca al rebaño, sino que busca a la oveja solitaria.

Nuestro querido Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó métodos para crear unidad, como también nos advirtió de cosas que, a pesar de parecer simples detalles a los ojos de algunos, son en realidad de los grandes factores que generan discordia y diferencias.

El énfasis con el que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ordenar y enderezar las filas en el salâh. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no solía comenzar el salâh hasta asegurarse que las filas estaban completas y enderezadas. Si veía a alguien que estaba un tanto adelantado o atrasado, le hacía enderezar la fila. Ordenó también que no se dejaran espacios, ya que el Shaitân utiliza ese mismo espacio para entrometerse entre los creyentes y corromper el salâh. Solía decir: “¡Siervos de Allâh! Enderecen las filas, sino Allâh suscitará discordia entre ustedes”.

Abû Mas‘ûd Al-Badri (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía pasar la mano por nuestros hombros antes del salâh y decía: “Enderecen la fila y no se desalineen, no vaya a ser que se desalinee sus corazones”.

Los Julafâ (radiallâhu ‘anhum) siguieron la misma Sunnah. ‘Umar y ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhumâ) tenían gente encargada de hacer las filas. No comenzaban el salâh hasta que llegara la gente encargada de las filas diciendo que ya estaban formadas. 

Al alinear las filas, además de asemejarse a los ángeles cuando se forman ante Allâh Altísimo, además de completar su salâh, ya que completar y enderezar las filas es parte de la oración, el creyente también cumple una tremenda Sunnah de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Una sunnah que nunca dejó de lado. Bueno, una sunnah y una orden. No hay orden de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que sea en vano; cualquier cosa que haya traído para su Ummah es una fuente de bien, un manantial de felicidad. No hay Profeta alguno que haya sido enviado por Allâh Altísimo sin que haya sido un fiel consejero para su pueblo, y nuestro Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no fue la excepción. No tenemos más opción que seguirlo. Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) “Aférrense a mi Sunnah, y a la sunnah de mis Jalifas rectamente guiados. Sujétense a ellas con las muelas”.

Dice Allâh en el Qurân: “¡Vosotros que creéis! Responded a Allâh y al Mensajero cuando os llamen a lo que os da vida, y sabed que Allâh está en medio del hombre y su corazón y que seréis reunidos para volver a Él” [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 24].

Pedimos a Allah que nos dé el Tawfiq de inculcar estas cualidades en nuestras vidas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh