Los últimos días de la vida de Rasûlullâh (saw)

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Viernes 29 de Octubre de 2021

Yumu’ah 22 de Rabi’ul-Auwal de 1443

Imam: Sh. Muthanna Soud F.

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Todas las Alabanzas pertenecen a Allâh, el Señor de los mundos, atestiguo que no hay nada ni nadie digno de adoración sino Él, y que Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es Su siervo y mensajero. A quien Allâh guía nadie puede extraviar y a quien Él extravía no hay quien pueda guiarlo al camino recto.  Las salutaciones más puras son para nuestro Noble Mensajero, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), quien fue enviado como el Sello de los Mensajeros y como misericordia para toda la creación. Que Allâh le dé su gracia y paz, así como a su noble familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh altísimo: “Tú [¡oh, Muhammad!] has de morir y ellos también han de morir [pues ningún ser creado es inmortal]” [Sûrah Az-Zumar (39), âyah 30].

Dice también: “Pero Muhammad es sólo un mensajero antes del cual ya hubo otros mensajeros. Si muriese o lo mataran, ¿daríais la espalda? Quien da la espalda, no perjudicará a Allâh en absoluto. Y Allâh recompensará a los agradecidos” [Sûrah Ali-‘Imrân (3), âyah 144].

Dice también: “Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración” [Sûrah Al-Ma’îdah (5), âyah 3].

Respetados hermanos y hermanas: La Jutbah de hoy trata sobre cómo fueron los últimos días de la vida de nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y sobre algunos temas relacionados con su muerte.

El año décimo después de la emigración, después más o menos veintidós años de constante esfuerzo en la propagación del Islam, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) realizó el Haÿÿ, que fue conocido como “la peregrinación de la despedida”. Los sahabah (radiallâhu ‘anhum) se congregaron en gran número y provenían de todas partes de la península arábica. Ya no quedaban rastros del paganismo preislámico y la gente entraba al Islam en masa. Durante esa peregrinación y en ese momento tan especial, descendieron las últimas aleyas del Qurân que hablan sobre las normas y la legislación, entonces el Dîn del Islam quedó así completo y perfecto.

En el Día de ‘Arafah, el viernes 9 de Dhul-Hiÿÿah del año diez de la Hiÿrah, Allâh reveló la aleya de la Sûrah Al-Ma’îdah donde dice: “Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración” [Sûrah Al-Ma’îdah (5), âyah 3].

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se dirigió a la gente ese día pronunciando un hermoso sermón. En él dijo: “¡Oh, gente! Serán preguntados a cerca de mí, si cumplí con transmitir el mensaje ¿Qué responderán ustedes?” Todos respondieron al unísono: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Responderemos dando testimonio de que hiciste llegar el mensaje, cumpliste con tu responsabilidad y aconsejaste bien a la nación”. Dijo entonces elevando su índice hacia el cielo: “¡Oh, Allâh, Sé Testigo!, ¡Oh, Allâh, Sé Testigo!, ¡Oh, Allâh, Sé Testigo!”.

Cuando volvió el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a Madinah, habiendo concluido la peregrinación, Allâh reveló la Sûrah An-Nasr: “Cuando llegue la victoria de Allâh y la conquista, y veas a la gente entrar por grupos en la adoración de Allâh. Glorifica a tu Señor con Su alabanza y pídele perdón. Él siempre acepta a quien a Él se vuelve”. Esa Sûrah es la señal de que su misión había concluido, y que su partida estaba cerca.

La última âyah en descender fue una que se encuentra en la Sûrah Al-Baqarah, en donde Allâh exhorta a Sus siervos a recordar siempre el Día del Juicio y prepararse para él con las mejores obras. Dice Allâh: “Y temed el día en el que regreséis a Allah. Entonces cada uno recibirá lo que se haya ganado y nadie será objeto de injusticia” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 281].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vivió luego de eso solo unos pocos meses, que empleó en aconsejar a sus compañeros y a través de ellos a toda la Ummah. Enfermó gravemente y murió después de unos días, el lunes 12 de Rabi‘ûl-Auwal del año once de la Hiÿrah.

Hermanos y hermanas, en la vida y en la muerte de nuestro amado Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) encontramos grandes enseñanzas que son el camino para vivir de la manera que más complace a Allâh y más beneficios encierra para el ser humano. Le pedimos a Allâh que nos haga dignos seguidores de su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh