Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), el elegido de Allâh

Viernes 8 de Octubre de 2021

Yumu’ah 1 de Rabi’ul-Auwal de 1443

Imam: Sh. Soud A. Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Alabado sea Allâh, Altísimo; Suyo es el Reino y La Alabanza y Él es quien todo lo sabe, todo lo ve. Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres. Y temed a Allâh, por Quien os pedís unos a otros, y respetad los lazos de sangre. Realmente Allâh os está observando”. [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 1]. Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh como debe ser temido y no muráis sin estar sometidos”. [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102]. Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh y que cada uno espere para el mañana lo que él mismo se haya buscado. Y temed a Allâh, es cierto que Allâh está informado de lo que hacéis” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18]. Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh y creed en Su mensajero y os dará de Su misericordia doblemente, os conferirá una luz con la que caminaréis y os perdonará. Allâh es Perdonador, Compasivo”. [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 28]. Dice también: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allâh y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allâh y a Su mensajero ha triunfado con gran éxito”. [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70 y 71].

Respetados hermanos y hermanas:

Una de las bendiciones más grandes de Allâh sobre sus siervos, es haber escogido de entre la gente a uno de ellos, para hacerles llegar Su Palabra, purificarlos, y guiarlos por el camino recto.

Dice Allâh: “Realmente Allâh ha concedido una gracia a los creyentes al enviarles un Mensajero salido de ellos mismos que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría; ya que antes estaban en un extravío evidente”. [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 164].

Sin duda alguna, sin la Revelación Divina, la humanidad se encuentra en completo extravío. ¿Qué haríamos si no tuviéramos una conexión directa con nuestro creador? ¿Como podríamos diferenciar el bien del mal? La Revelación Divina que llegó por medio de los Mensajeros de Allâh es la única forma de responder esas preguntas, y por ende de conseguir el éxito.

Allâh Subhânahû wa Ta’âlâ hizo de Sus Mensajeros ejemplos a seguir para quien anhela a Allâh y Su complacencia. Dice Allâh: “Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allâh y en el Último Día y recuerde mucho a Allâh”. [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyah 21]. Y dice también Allâh, dirigiéndose a Su enviado Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en referencia a los mensajeros anteriores: “Esos son a los que Allâh ha guiado: ¡Déjate llevar por su guía!”. [Sûrah Al-An’âm (6), âyah 90].

Es vital para quien es consciente y sabe que su vida pertenece a Allâh, y recuerda que esta vida es tan solo una prueba, conocer de la Sîrah (la vida y la tradición) de los Mensajeros de Allâh (‘alaihimus-salam). 

¿Como podríamos seguir los pasos de alguien a quién no conocemos? ¿Como podríamos seguir un camino que no conocemos?

Es cierto que Allâh, con Su Inmensa Sabiduría, escogió un grupo de personas que estuvieron junto al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), lo apoyaron, lo ayudaron a propagar el mensaje, y fue siempre más querido para ellos que sus propios padres, e incluso que ellos mismos. Ellos fueron agraciados por Allâh enormemente. La pregunta es: ¿qué hay para nosotros?

Sobre nosotros, así como sobre los anteriores, la Gracia de Allâh es infinita. Nos hizo llegar el Qurân tal como fue revelado, para que fuera una Guía y una Luz en nuestras vidas. También nos hizo llegar los ahâdîth, los dichos del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), autenticados de una forma nunca antes vista en otras naciones, para que podamos seguirlo paso a paso, y tomarlo como ejemplo en cada aspecto de nuestra vida.

Si reflexionamos acerca de la vida del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), lo primero que notamos es que su misión no fue fácil. Era conocido en Makkah, su ciudad natal, desde su niñez y su juventud como As-Sâdiq, Al-Amin, el veraz y el honesto. Era querido y respetado por su pueblo. No había alguien en quien depositara confianza y creyeran en su palabra como lo hacían con Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

Apenas Allâh le reveló Su mensaje y comenzó a llamar a la gente hacia la adoración de Allâh Único, sin asociarle nada ni nadie, su pueblo idólatra dio un giro sorprendente, lo rechazaron a él y a quienes lo siguieron, que fueron pocos, pero que aumentaban día a día, e incluso torturaron hasta la muerte a algunos de sus compañeros (radiallâhu ‘anhum).

Fueron trece largos y difíciles años predicando en Makkah, su ciudad natal, hasta que Allâh quiso que un grupo de gente en una ciudad llamada Yathrib, conocida hoy como Madinah, aceptaran su mensaje y decidieran dar apoyo incondicional al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). 

Allâh dio permiso a Su siervo para emigrar y propagar el Islam con el apoyo que encontraría en Madinah. Allâh hizo esto un medio de fortaleza para los creyentes, y fue desde allí que se propagó el Mensaje de Allâh y Su Unicidad. Sin embargo, no fue fácil. Su propio pueblo le declaró la guerra e hicieron lo imposible por unir a la mayor cantidad de tribus árabes en su contra. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se mantuvo firme como una roca, y enfrentó todo tipo de adversidades con resolución y confianza en Allâh Altísimo, por qué sabía quién era Allâh y el valor real de Su Mensaje. 

Cuando Allâh le dio la victoria a Su Mensajero y quienes lo siguieron, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) simplemente trató a quienes los habían torturado y expulsado anteriormente de la mejor manera, y les retribuyó sus maldades con el perdón y la benevolencia. La gente aceptó el Islam en masa y ganó la verdad sobre la mentira y la luz sobre la oscuridad.

Cualquiera de nosotros que quiera obtener el éxito en la otra vida, y que busque la complacencia de Allâh, solo tiene un camino: seguir a Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Él dijo: “Toda mi nación entrará al Paraíso, excepto quien se rehúse”; le preguntaron: “¿Y quién se podría rehusar? ¡Oh Mensajero de Allâh!” Respondió: “Quién me obedezca, entrará al Paraíso, y quién me desobedezca, es quien se rehúsa”. Dijo también el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Si Musa estuviera vivo, no tendría más que seguirme”.

Queridos y respetados hermanos y hermanas, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es la luz de nuestras vidas, es nuestro ejemplo para seguir y él es quien pedía a Allâh Altísimo por nosotros después de cada oración. Sería una lástima por nosotros, el Día del Juicio, darnos cuenta de que no le dimos al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) el lugar que se merecía en nuestras vidas, y que en vez de seguir el camino que trazó para nosotros, corrimos detrás de nuestras ideas personales o detrás de las pasiones mundanas.

Rogamos a Allâh que acreciente el amor por Él, Altísimo sea, y por Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en nuestros corazones. Amin.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh