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Pedir a Allâh con Devoción y Sinceridad

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas, dice Allâh Altísimo: “Y vuestro Señor ha dicho: Llamadme y os responderé” [Sûrah Gâfir (40), âyah 60]. También dice: “Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí… Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide, cuando Me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].

‘Abdullâh Bin ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo: “Estaba en la montura tras el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando me dijo: “¡Muchacho! te voy a enseñar unas palabras: protege (las órdenes de) Allâh y Él te protegerá. Cuida las órdenes de Allâh y lo encontrarás ante ti. Si pides algo, pide a Allâh, y si pides ayuda, pídesela a Allâh. Debes saber que, si toda la humanidad se juntará para beneficiarte en algo, no te beneficiarían en nada, a menos que fuera en algo que Allâh escribió para ti, y si se juntaran para perjudicar te en algo, no podrían perjudicarte en nada, a menos que fuera en algo que Allâh predestinó para ti. Los cálamos se han levantado y las hojas se han secado”. En una versión más extensa de la misma narración, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) agregó: “Debes saber que cuanto te ocurrió no podía dejarte de ocurrir, y todo cuanto no te ocurrió, no podría haberte ocurrido. El auxilio de Allâh viene con la paciencia, después de la desgracia siempre llegará la felicidad; y después de la dificultad siempre habrá facilidad”.

Hermanos y hermanas, el Dîn que Allâh escogió para su creación, para los primeros y los últimos, es el Islam, es el Dîn que predicaron todos los Mensajeros de Allâh. Dice Allâh Altísimo: “Realmente la práctica de Adoración ante Allâh es el Islam” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 19].

El Islam consiste en someterse a Allâh y adorarlo sólo a Él sin dirigirse a nadie más, eso es ser un verdadero hanîf, como Allâh describe a Ibrahim (‘alaihis-salam). Dice Allâh Altísimo: “Luego te inspiramos a ti para que siguieras la forma de Adoración de Ibrahim como hanîf sin ser de los que asocian” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 123].

El Islam es una construcción basada en la unicidad de Allâh, un conjunto de convicciones puestas en evidencia a través de las acciones y las palabras. La cúpula de este edificio es “Lâ ilâha illa Allâh”, cualquier persona que diga esta frase conociendo su significado y actúa según ella, habrá entendido la unicidad verdadera de Allâh, y por lo tanto será un musulmán y un creyente completo.

El indicio más grande de que un siervo adora a Allâh y sólo a él, es el du‘â o la súplica, es decir, pedirle solo a Él, como le enseñó el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a su primo Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) cuando le dijo: “Si pides, pídele a Allâh y si pides ayuda, pídesela a Allâh”.

Cuando Allâh envió a Su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), le ordenó que informará a su pueblo que su mensaje se basaba en pedir e invocar exclusivamente a Allâh: “Di: Sólo invoco a mi Señor sin asociarle a nadie” [Sûrah Al-Yinn (72), âyah 20].

Hermanos y hermanas, todas las obras que Allâh nos ordenó hacer llevan el du‘â implícito en ellas. Todo quien rece o ayune o dé caridad o peregrine la Casa de Allâh, está, a través de sus actos, implorando a Allâh por la aceptación de sus obras, buscando la cercanía con su Señor. Por eso, nuestro Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El du‘â es la adoración” es decir, el du‘â es la esencia y la parte central de cada acto de adoración.

Pedir sólo a Allâh y no invocar a nadie aparte de él es una señal del îmân, una señal de la pureza de nuestra fe.

Allâh está cerca de quien lo invoca, está siempre dispuesto a dar a Sus siervos de su inagotable riqueza y su inmensa misericordia. Dice Allâh: “Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí… Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide, cuando Me pide; así pues, que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Pídanle a Allâh por todas las necesidades que tengan, aunque sea por los cordones de las sandalias”.

Hermanos y hermanas, rogamos a Allâh que nos haga entre aquellos que son sinceros en su du‘â y en cada uno de los actos de adoración. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

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