Rasûlullâh (saw): Su paciencia ante las dificultades y su perseverancia en la Causa de Allâh.

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Viernes 22 de Octubre de 2021

Yumu’ah 15 de Rabi’ul-Auwal de 1443

Imam: Sh. Muthanna Soud F.

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Todas las Alabanzas pertenecen a Allâh, el Señor de los mundos. Atestiguo que no hay nada ni nadie digno de adoración sino Él, y que Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es Su siervo y mensajero. A quien Allâh guía nadie puede extraviar y a quien Él extravía no hay quien pueda guiarlo al camino recto. Las salutaciones más puras son para nuestro Noble Mensajero Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), quien fue enviado como el Sello de los Mensajeros y como Misericordia para toda la creación. Que Allâh le dé Su Gracia y Paz, así como a su noble familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas, dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “¡Oh Profeta! Es verdad que te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor. Y para llamar a Allâh con Su permiso y como una lámpara luminosa” [Sûrah Al-Ahzab (33), âyât 45 y 46]. Dice también Allâh: “Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino que es el Mensajero de Allâh y el sello de los profetas. Y Allâh es Conocedor de todas las cosas” [Sûrah Al-Ahzab (33), âyah 40]. Dice también el Qurân: “¡Mensajero! Haz llegar lo que te ha descendido de tu Señor. Y si no lo haces del todo, entonces no habrás transmitido Su mensaje. Allâh te protegerá de los hombres. Es cierto que Allâh no guía a la gente incrédula” [Sûrah Al-Mâidah (5), âyah 67].

Dijo nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Fui maltratado en la causa de Allâh cuando nadie más lo era y fui atemorizado en la causa de Allâh cuando nadie más lo fue. En una ocasión pasaron treinta días con sus noches (durante el boicot) en los que no tenía, junto con Bilal, nada para comer, excepto lo poco que podía traer Bilal escondido bajo el brazo”.

Hermanos y hermanas: Durante este mes de Rabi‘ûl-Auwal hemos escuchado en la Jutbah de las semanas anteriores diferentes aspectos de la vida de nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam); su vida, sus modales y sus nobles cualidades. Hoy hablaremos de su paciencia ante las dificultades y su perseverancia en la Causa de Allâh.

Todos los Anbiyâ (los profetas) se esforzaron mucho por la Causa de Allâh, llamando a su gente incansablemente y soportando muchas dificultades. Nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no fue la excepción y se podría hablar mucho acerca de las dificultades que tuvo que vivir. Ciertamente cada persona que pasa por este mundo ha tenido momentos de dificultad y otros de facilidad, pero a los profetas de Allâh (‘alaihismus-salam) les tocó soportar muchas más dificultades que el común de la gente. Todos ellos tuvieron mucha paciencia y sabían que la recompensa por eso sería muy grande, por eso, Allâh le ordenó también a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que tuviera paciencia como la tuvieron los profetas antes que él. Dice Allâh: “Así pues, ten paciencia, como la tuvieron los mensajeros dotados de resolución” [Sûrah Al-Ahqaf (46), âyah 35].

Cuando el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no había recibido aún la Revelación era conocido entre su gente como “el veraz” y “el confiable”, y era amado por todos, cuando recibió la Revelación pasaron de ese cariño y admiración a tildarlo de loco y mentiroso.

Fue maltratado verbal y físicamente, se turnaban sus detractores para molestarlo y hacerle sufrir, además tenía que soportar ver a sus compañeros (radiallâhu ‘anhum) siendo perseguidos y torturados sin poder ofrecerles ninguna ayuda inmediata.

Emigró de su querida ciudad natal, Makkah y una vez en Madinah, trabajó incansablemente para la propagación y defensa del Dîn de Allâh. Perdió a muchos familiares y cercanos en el transcurso de su vida, soportó hambre y frío, escasez de recursos y facilidades, pero se mantuvo paciente, confiando en Allâh y contento con lo que Allâh destinó para él en esta vida y en la otra. Sin duda tenemos en el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) un ejemplo a seguir en la facilidad y en la dificultad y en cada situación de nuestras vidas. Dice Allâh: “Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día y recuerde mucho a Allah” [Sûrah Al-Ahzab (33), âyah 21].

Pedimos a Allâh que nos guíe para seguir los pasos de nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y nos honre con su compañía en el Ÿannah. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh